Queridos Hermanos en
Cristo:
Habitualmente cuando se
produce un proceso de renovación, el
presidente saliente pronuncia unas palabras,
que son seguidas por otras del presidente
elegido. Pero, en esta ocasión, la decisión
del Pleno de la Junta Coordinadora ha
querido que estas palabras se unan en la
misma persona.
Por tanto, quiero
expresar mi más sincero agradecimiento a los
miembros que forman el Pleno en
representación de las cofradías de nuestra
ciudad, por depositar de nuevo su confianza
en mi persona, decisión que para mí
significa la aprobación y el reconocimiento,
no a mi trabajo, sino al de todos los que
durante estos cinco años han formado parte
de la Junta.
En primer lugar quiero
dar las gracias a todos ellos, con un
recuerdo especial para Jesús Postigo, y
decir que sin la contribución y ayuda de
todos no hubiera sido posible avanzar en
nuestro camino. Con su permiso, quiero
hacerlo de manera un poco más especial a los
que me han acompañado más de cerca y que van
a continuar haciéndolo durante este nuevo
periodo, Rafael Torres, Eva Lafalla y Carlos
Azcón, gracias por vuestra cercanía y apoyo.
La unidad ha sido y deseo
que siga siendo nuestro denominador común.
Poco a poco, paso a paso, hemos ido
recorriendo el camino que nos habíamos
trazado, trabajando por mejorar los actos
que componen nuestra Semana Santa,
recuperando antiguas procesiones, pudiendo
celebrar de nuevo el Encuentro Glorioso,
incorporando nuevos Pasos, iniciando una
labor caritativo-social para la ayuda a
nuestros hermanos y avanzando en la
formación cofrade.
Hemos concluido este
periodo con la organización del XXIII
Encuentro Nacional de Cofradías
Penitenciales, acontecimiento de enorme
importancia para nosotros, que nos ha
llenado de alegría y satisfacción; y que
permanecerá en nuestra memoria al contemplar
el Monumento al Cofrade, fruto de la ilusión
de su presidente al que desde aquí quiero
agradecer también su trabajo.
Pero esto no acaba aquí.
Llega el momento de continuar y de seguir
poniendo en marcha todo lo que en este
Encuentro hemos escuchado, de aplicar a
nuestro día a día su lema: "Evangelización y
Acción Social". No podemos quedarnos sólo en
lo bien que lo hemos hecho, hemos de seguir
caminando. En la época de la comunicación,
comuniquemos. En la época de la imagen,
salgamos con nuestras procesiones. En la
época de la autosuficiencia y el
individualismo, seamos caritativos y
acojamos a nuestros hermanos.
Hace cinco años decía en
este mismo lugar, no sé si alguno lo
recordará, lo siguiente: "la fraternidad es
la característica que nos define y nos
identifica como asociación y este
sentimiento ha de ser esencial en la vida de
los cofrades y de las cofradías, todos
navegamos en el mismo barco y remamos en la
misma dirección".
Este sentimiento es el
que nos ha hecho avanzar y es el que
continúo pidiendo a todos, porque todos
seguimos al mismo Jesús: al que entra
triunfante en Jerusalén, al que prenden en
el huerto de los olivos, al que azotan atado
a la columna, al que lleva la cruz a
cuestas, al que entrega su vida por nosotros
en la cruz, al que es descendido y puesto en
los brazos de su Madre, al que está en el
sepulcro y al que resucita y nos da la vida.
Recordemos las palabras
de San Pablo: "Hermanos, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a
que se pongan de acuerdo: que no haya
divisiones entre ustedes y vivan en perfecta
armonía, teniendo la misma manera de pensar
y de sentir.
Porque los de la
familia de Cloe me han contado que hay
discordias entre ustedes. Me refiero a que
cada uno afirma: "Yo soy de Pablo, yo de
Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo". ¿Acaso
Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue
crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes
fueron bautizados en el nombre de Pablo?
(Corintios, 10-13).
Queridos hermanos,
trabajemos juntos para transmitir el mensaje
de Jesús, un mensaje nuevo, joven, actual,
un mensaje que pervive a través de la
historia. Y hagámoslo desde nuestra
historia, conservando nuestra historia y
buscando en ella, recordando a los que han
mantenido vivas nuestras cofradías y a la
vez con la mirada hacia los que serán el
futuro.
Queridos amigos, gracias
a todos por vuestra presencia,
acompañándonos en este importante momento.
Os pedimos vuestra ayuda para caminar y
saber estar al servicio de las cofradías y
de los cofrades.
Que Jesús, nuestro
Maestro y nuestra Madre la Virgen, nos
ayuden a llevar adelante nuestra tarea.
Gracias.