LA
POSICION DEL PONENTE
Cuando
la organización del encuentro tuvo la deferencia de contactar conmigo para una posible
ponencia a desarrollar en este Encuentro, se me dieron las orientaciones sobre diferentes
aspectos que querían incidir en el mismo, estas incidían fundamentalmente sobre la idea de unas juntas de Gobierno
como dinamizadoras de actividades y fines de las cofradías, y unas figuras, las de los
consiliarios como animadores espirituales y pastorales de las mismas. Me pareció muy
adecuada la orientación ya que creo que es uno de los puntos clave de nuestras
asociaciones y así he intentado hacer un trabajo sobre el particular que responda a las
expectativas que pusieron en mi los organizadores de este encuentro (a los que desde aquí
les doy las gracias por haber contado con mi persona) y que además interese a los
asistentes al mismo.
Ahora bien antes de empezar
el desarrollo de la ponencia creo conveniente fijar los conceptos claves que se van a manejar no sea que ya desde el principio estemos
hablando de cuestiones diferentes.
PRIMERA
DEFINICION.- ¿Qué es
o no es una Cofradía?.
Esto
puede parecer a simple vista una obviedad. Pero no podemos olvidar que a las cofradías llegan como veremos cofrades con formación muy
dispar. Basta con estar bautizados y cumplir
el tramite de admisión. Así junto a cofrades que tienen sus creencias asentadas,
encontramos a otros no comprometidos, no
preocupados en seguir un modelo de vida, o no practicantes. Ante todo habrá que hacer
comprender a los miembros de la Junta o a los aspirantes,
qué debe de ser una cofradía. Qué es y que no es una Hermandad.
También
puede darse el caso de cofrades con un
compromiso activo y que desconozcan la idiosincrasia de las cofradías, en este sentido
debe de quedar claro que las cofradías son un cauce para
la vida cristiana, que hay que perfeccionar e
ir adaptando a los tiempos, es nuestro camino, pero no el camino de todos.
Por ultimo debe reflexionarse sobre el fin principal de cada una de ellas,
que no es otro que el de la promoción del
culto público a los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor y a la Virgen María.
SEGUNDA DEFINICION.- ¿Qué es
ser miembro de una Junta de Gobierno y que es una Junta de Gobierno?. O dicho de otra
forma, ¿cuales son las responsabilidades eclesiales e
internas que se adquieren al formar parte de
una Junta?.
Formar
parte de una Junta de Gobierno supone mucho mas que pertenecer a un grupo de amigos o a
una tertulia de cofrades.
Ejercer
un cargo nos obliga también como católicos comprometidos, y no solo a ejercer unas
funciones gestoras, técnicas o artísticas.
Formar
parte de una Junta es responsabilizarse en la
necesidad de llevar una vida coherente, tiene que existir una unidad plena entre la fe
católica libremente asumida y la vida diaria tanto
personal, familiar, social, política o profesional.
Es
básica una formación al menos esencial en
materias dogmáticas, en cuestiones morales, en culto,
en liturgia, en doctrina social de la Iglesia, no necesariamente se trata de
formarse como formadores de los demás
cofrades, para ello habrá otras vías, se trata de ASEGURAR una formación básica (al
menos) en todos y cada uno de los miembros.
Puestos
a definirnos diremos también que afortunadamente no estamos en otros lugares de la geografía donde las
juntas de gobierno sirven para una mayor
proyección social o profesional, en estas tierras y en la mayoría de los casos aun no se
confunde los intereses particulares con los de la cofradía, lo cual nos evita bastantes
problemas.
Y dicho todo esto creo que queda marcado el camino
para desarrollar el tema que se me propuso y que yo enfoco enunciando la siguiente
cuestión.
La
necesidad de las Juntas de Gobierno de formarse y formar a sus cofrades para desarrollar plenamente la vida espiritual de las cofradías como
comunidades cristianas.
O si se quiere de otra forma.
Los
directivos de las Hermandades y Cofradías deben de tener la necesaria formación para poder ejercer el apostolado propio de los laicos, tal y como dice el
canon 329 del actual Código de Derecho Canónico.
Como se
podrá ir apreciando a lo largo de esta ponencia, no he tratado en absoluto de hacer una
lista de actividades o ideas a realizar donde los aquí asistentes puedan escoger a
su gusto como en un mercadillo lo que más pudiera interesar, porque en este caso
seria salirse del contexto conjunto que se quiere hacer llegar con la ponencia.
Las actividades, las ideas, los actos a realizar, la
vida de la Cofradía, estará siempre en función de
Juntas de Gobierno, consiliarios, secretarias diocesanas (donde las haya) en
definitiva de LOS ORGANOS DIRECTIVOS DE LAS
COFRADIAS y esto obliga a un trabajo serio de
reflexión y continuo debate que debe iniciarse por unos objetivos concretos. Porque el
ultimo objetivo no puede ser otro que el de asegurar la adecuada formación cristiana de
nuestros cofrades, y claro esta de sus
dirigentes.
INTRODUCCION
Estamos en una sociedad
que cambia brusca y constantemente, este cambio provoca nuevas concepciones, abre un
abanico de pluralismos y posibilidades, deja rápidamente atrás ideas hasta hace poco
validas en el tiempo como pueden ser las cofradías.
En todos
los ambientes se habla de formación permanente, lo cual no quiere decir contemporización
y acomodo, por eso los cofrades (los cristianos) también debemos de hablar de formación
continua y permanente.
La iglesia no deja de ser una
asociación, (una institución social mas bien), con su concepción de la vida y su
sistema de valores, y esto se concreta dentro de la sociedad en que vivimos en formas
concretas de pensamiento y acción
Las COFRADIAS nos vemos afectadas por esta situación (son asociaciones dentro de la iglesia) y solo nos
salvaremos de ser una institución obsoleta,
fuera de tiempo y de lugar, inservibles, un club de dinosaurios muertos, en la medida que emprendamos sinceros afanes de renovación y
FORMACION de los propios cofrades.
Hay que tener en cuenta la realidad
de las cofradías, que nacieron en la iglesia a distintos niveles, realizando una gran
labor evangelizadora con sus cultos y procesiones. Los cambios experimentados reclaman una
puesta al día no solo de estatutos y reglamentos, (ya realizados en bastantes casos), sino también de la propia formación de los
cofrades. Urge abordar esta problemática y elaborar programas de formación de acuerdo a
nuestras necesidades.
Tenemos la obligación de formarnos
eclesialmente e intentar lograr una pastoral de conjunto para evitar entre otras cosas la
subsistencia de algunas cofradías, como
grupos aislados y desintegradores. Compete la formación a las Juntas de Gobierno, a los
consiliarios y a los responsables diocesanos. La obligación se ejerce a través del
Hermano Mayor y su Junta de Gobierno. Se podrá encargar o encomendar, según los casos a personas capacitadas para ello, pero nunca
delegar, la responsabilidad nunca se delega. Las cofradías son asociaciones,
distintas de los institutos de vida consagrada
y de las asociaciones de vida apostólica, en la que los fieles laicos, o clérigos junto
con los laicos, trabajando unidos, buscan fomentar una vida más perfecta, promover el
culto publico, o la doctrina cristiana realizar
otras actividades de apostolado, a saber iniciativas de evangelización, el servicio de obras de piedad y la animación con
espíritu cristiano del orden temporal (c. 298 & 1). Esta definición
canónica pone de relieve el elemento asociativo en forma de comunidad de fieles laicos para vivir de forma más perfecta la misión de la
Iglesia, como exigencia de su fe. La formación es un elemento indispensable para ello.
Hablar de formación entre cofrades y
cofradías se ha puesto de moda en los últimos años, en los años 80 renovando los
estatutos de acuerdo al nuevo Código de Derecho Canónico, parece que nos dimos cuenta de
que las cofradías también formaban parte de la Iglesia, a finales de esa década y
principio de los 90 se fue extendiendo la idea de
que no debíamos limitar la acción a la Semana Santa, sino ser comunidades vidas y
activas todo el año, y de allí surgieron muchas y diversas formas de animación social,
es a mediados de esa década de los noventa cuando igualmente se empieza a generalizar la
idea de que es precisa una formación. (1)
EL
TEMA DE LA FORMACION
El tema de la formación, que no hay
que confundir con el campo de las actividades, ni intentar obviarlo o aparentar una
solución (con la creación de una vocalía
de liturgia por ejemplo), debe de ser la punta de lanza de las cofradías, voy a apuntar
algunas razones que me lo indican desde la constatación de la realidad cofrade de hoy en
día:
- Presumimos de tener muchos
cofrades, de los cuales un gran tanto por ciento salen en las procesiones, pero nos falta
preparación y en bastantes casos autentico sentido de militancia. Muchos desconocen lo
que es la cofradía y cuesta mucho encontrar cofrades preparados para su gobierno y
animación. Frente a los cofrades veteranos felices con su devoción y el cumplimiento de
sus obligaciones pero sin necesidad de profundizar mas en su vida creyente, hay otros muchos especialmente jóvenes, que
acuden por diferente reclamos externos, en débil sintonía con el significado de la
Semana Santa, que todavía viven mas lejana la necesidad de un compromiso que les lleve a
fundamentar una fe que todavía no perciben como algo propio y totalizante.
- Las cofradías son asociaciones con
unos fines propios y específicos, seglares para ayudarse mutuamente en su fe y para
evangelizar. Pero nadie da de lo que no tiene. Por eso es necesaria la
formación.
En este mundo complejo en que nos ha
tocado vivir, los cofrades pueden tener serios problemas para definirse en su vida según el magisterio de la
Iglesia, las cofradías tiene la obligación de intervenir en el plano moral y espiritual de sus cofrades. No basta ser cristiano por el bautismo o por
las condiciones histórico - sociales en las que se vive, poco a poco se crece en años y
en cultura, se asoman a la conciencia nuevos problemas y exigencias nuevas de claridad y
motivaciones de la propia fe y de la propia vida...Por eso es tiempo de estudio, de
meditación, de reflexión,...no perdáis el tiempo, profundizar en los motivos y
fundamentos de la Fe en Cristo y en la Iglesia para ser fuertes ahora y en el futuro ( Juan Pablo II,
Alocución en Nápoles, 24-3-79).
La riqueza de nuestras cofradías no solo debe de venir por
nuestros pasos, nuestro patrimonio, nuestros enseres,
nuestras tradiciones,... sin
cofrades, la cofradía no será nada, por ello, la riqueza de la cofradía vendrá además
de por lo dicho por sus cofrades, si ellos
están preparados, estas florecerán como autenticas comunidades en todos sus aspectos; religiosas, formativas,
tradicionales, culturales, sociales y porque no, recreativas....
- Hay un fuerte contraste entre los
ideales y las posibilidades de las Hermandades. Nuestras cofradías en líneas generales
se caracterizan por una fuerte implicación de algunos de sus miembros, el sentido de
responsabilidad de un significativo numero de cofrades, y un aumento especialmente
importante de jóvenes, pero tal riqueza contrasta con
la dificultad a veces con visos de invencible
para atender aspectos religiosos que son elementales para desarrollarnos como comunidad.
Mas aun, nos encontramos a menudo con una empobrecida conciencia, una falta de
sensibilidad sobre aspectos que deben de ser claves en la vivencia cofrade.
El termino formación procede
del latín (formatio-onis) y se entiende como
la acción y efecto de formar, de dar forma; es decir de colaborar e
intervenir en el complejo proceso que supone el desarrollo del hombre en su más completo
sentido.
Pero esta definición tan elemental
que nos aporta la Real Academia de la Lengua no aclara lo que en realidad pretendemos
decir cuando hablamos de formación y puede, por lo mismo confundir en la interpretación
de lo que se nos dice al respecto.
¿Quién no ha oído frases como?
Debemos
formarnos
Hace
falta formación
Se
necesita gente formada
Continuamente hacemos y recibimos
referencias sobre la formación, en cualquier campo de nuestra vida, el termino formación
encuentra un lugar preponderante.
La iglesia no es ajena a esta
realidad y, por ello, todo su magisterio esta encaminado a la formación del pueblo de
Dios. En la exhortación apostólica de Juan Pablo II Los laicos Cristianos
(Christifideles Laici 31/XII/1988) se contempla también esta necesidad. Y lo hace desde
diversas perspectivas, quizá la más relevante desde mi punto de vista para este
Encuentro Regional, sea la de dotar al individuo de los conocimientos necesarios para el
desarrollo de su vocación en el seno de la Iglesia.
El tema de la formación esta
presente desde hace bastante tiempo dentro del ambiente de las cofradías, ya se tenía en
España una instrucción de la Conferencia episcopal de 24 de abril de 1986, a
partir de l988 cuando comienzan los Encuentro nacionales es un tema permanente en los
primeros de ellos, llegando incluso a celebrase en Valladolid (1990) un encuentro bajo el
lema monografico La Formación en la Cofradías Penitenciales, también ha
sido tema en los encuentros regionales celebrados desde 1992 y es importante en este tema por su transcendencia
la Pastoral de los Obispos del Sur de España
del año 1988, y en esa misma línea las nuevas normas diocesanas sobre
Hermandades y Cofradías promulgada por el Arzobispo de Sevilla el 8-12-1997 inciden en
una adecuada formación cristiana de los dirigentes de las cofradías. (2)
Como signo evidente de que se va
caminando y de que algo se va logrando, es la creación
de la figura de Secretario diocesano o delegado diocesano de cofradías,
figura prácticamente inexistente hasta hace bien pocos años en todas las diócesis de
nuestro entorno geográfico. (3)
Pero
si no especificamos, si nos ceñimos al concepto elemental del vocablo nunca aclararemos lo que pretendemos decir cuando
hablamos de formación y hasta podemos confundirnos en su interpretación.
PRIMERA CONCLUSION. Las cofradías deben de
brindar la POSIBILIDAD DE MANTENER UNA FORMACION PERMANENTE Y CONTINUA.
ENTONCES ¿
QUÉ ASPECTOS DEBE CONTEMPLAR NUESTRA FORMACION ?
Por un lado debemos de tener en
cuenta a la hora de programar:
El conocimiento y fidelidad al pasado
de nuestras cofradías.
El sentido comunitario de las cofradías.
Una especial orientación hacia el amor
fraterno.
Corresponsabilidad en la evangelización de
la sociedad, que deberá ser el apostolado de la cofradía.
Catequizar en la incultura religiosa
predominante en la sociedad.
Integración en comunidades parroquiales o
colegiales o de otro tipo si las hubiera e
integrar en su dinámica a sus cofrades.
Conocer
las enseñanzas de la Iglesia.
Dar el autentico sentido a muchos de
nuestros actos
Conocer nuestros derechos y deberes dentro
de la Iglesia, bien precisados en el Código de Derecho Canónico y sobre los que tenemos
amplia y buena bibliografía.
...
Pero por otro lado debemos de
considerar como muy importante, aunque no sea un tema para tratar en esta ponencia:
Que la formación no puede, ni debe
quedar reducida a ser cosa de unos pocos, una elite de cofrades que asumen
el gobierno de la Junta.
Que bajo ningún concepto parece razonable
establecer una especie de control de calidad, pues ¿cómo medir la calidad de la
formación? ¿Cómo calibrar si se posee un nivel aceptable?.
Que no se puede reducir la importancia de
la formación al hecho de cubrir un expediente, que permita solventar un tema mas o
menos enojoso.
No olvidemos que la formación
cristiana integral de los laicos constituye una necesidad y una prioridad del Santo Padre
y de la Iglesia Universal. Sirvan como síntesis las palabras pronunciadas Por Juan Pablo
II en la clausura del sínodo sobre laicos celebrado en 1987. La formación de los fieles laicos se ha de colocar
entra las prioridades de la diócesis y se ha de incluir en los programas de acción
pastoral de modo que todos los esfuerzos de la comunidad (sacerdotes, laicos y religiosos)
concurran a este fin.
SEGUNDA CONCLUSION. Las Cofradías tiene la
obligación de formar a sus cofrades y desde la iglesia lograr una pastoral de conjunto.
Compete la formación a los Organos Directivos, las cofradías a las que tanto queremos
DEBERÍAN SER CAUCE PARA TODO ESTO.
APUNTES
PARA UN PLAN DE FORMACION A MIEMBROS DE JUNTA DE GOBIERNO
Hay ciertas cosas, pocas, que a uno
después de diez años como Hermano Mayor y casi veinticinco en Junta le van quedando
claras sobre la verdadera tarea a desarrollar por los componentes de una Junta de Gobierno
y la responsabilidad que asumimos los que voluntariamente ocupamos estos puestos.
Muchos son, e intento descubrirlos en
esta ponencia los peros y problemas que pueden ponerse a la formación, sin embargo pocos
son los argumentos contrarios a desarrollar un proceso de maduración por parte de un
grupo que asume la jerarquía de un colectivo cuyas reglas fundamentales de actuación
están definidas en el culto a las imágenes, y en el ejercicio de la caridad y el amor
fraterno.
La formación constituye una de las
tareas más nobles e importantes de la vida humana y de la misión de la Iglesia, si la
formación en general es una realidad compleja, la de las juntas de gobierno tan distintas a veces en su condición social e
intelectual, redobla la dificultad y exige de todos
un esfuerzo de comprensión y de buena voluntad que garantice una formula eficaz y asequible.
Es absurdo pensar en marcar un
temario para la obtención final de un
diploma, crear un formulario, anestesiado por el paso del tiempo, que se añada a la larga
lista de los que ya tenemos, la formación debe de responder a unos criterios de
autenticidad y vida, en donde predomine la actitud positiva frente a la cansina o sumisa,
personalmente me distancio voluntariamente de dogmatizaciones o diseños cerrados.
El contenido de la formación debe de
responder a unos principios básicos y es
aquí donde la figura del consiliario e incluyo en esta acepción al delegado diocesano o
similar, cobra vital importancia para descubrir, orientar, encaminar o corregir.
En mi humilde opinión unos principios básicos de un plan de formación
se pueden centrar en los siguientes puntos:
---RACIONAL Y REALISTA.- No se puede
intentar abarcar mas de lo que cada Junta es capaz de asumir en tiempo y forma.
---FLEXIBLE.- Es imposible plantear
contenidos iguales para todas las Juntas de Gobierno. Las edades, el entorno social, la
propia formación... Solamente las circunstancias con que una Junta puede acceder al
Gobierno de la Cofradía puede requerir un tipo de formación especifica. La formación
debe responder a la demanda y necesidades del grupo y no el revés.
---HETEROGENEO.- En nuestras
cofradías el peso de la espiritualidad y la
doctrina debe ser importante, no debemos olvidar que vivimos en una sociedad plural, en
donde los temas de actualidad rozan y en ocasiones chocan con el magisterio de la Iglesia.
Los jóvenes preguntan asiduamente y las mas de las veces no sabemos responderles o lo
salvamos con generalidades.
---SINTONIA ECLESIAL.- Yo tengo muy
claro que nosotros somos Iglesia, es mas es que estoy aquí porque me siento Iglesia. El
Vaticano II y posteriores reuniones sinodales han ido descubriendo a los laicos los
derechos y deberes que tienen. Los laicos ya no somos no clérigos, o no religiosos, en un marco de poderes y
jerarquías.
Partiendo de una confianza entre
seglares y clero debe de encontrase un punto en común para desarrollar una formación
congruente entre la teología dogmática que pueda conjugarse con la renovación laical y
con la tradición que atesoran los ritos,
liturgia y fe de nuestras cofrades y cofradías.
---VARIADO (o metodología).- No es
que no sean necesarias las conferencias, pero que no todo se reduzca a ello. Jugar con las
lecturas, cine-video, comunicación, imagen, expresión
dramática, música,... Todo lo que ayude a entender las cosas de la manera mas directa y
sencilla.
---INTERACTIVO.- A perdonar por el
palabro, pero hay que ponerse al día. Esta formación no puede tener un desarrollo
exclusivo del conocimiento y del procedimiento litúrgico. Tiene que llegar mas lejos para
ser verdadera, tiene que llegar a la ACTITUD.
Dicen los más alarmistas que ya hay quien
en las juntas no sabe ni rezar. No lo dudo, todo lo contrario, lo comparto, pero tampoco
me importa excesivamente porque también esta quien ha rezado hasta la saciedad el Padrenuestro y cantado el Salve Regina y me parece que perdonamos muy poco y
copiamos menos del dulce corazón de nuestra Madre.
Se puede pensar que soy demagogo o
beato, piénsese lo que se quiera, ero sin ESTA INTENCION
Y ACTITUD, cualquier proceso de formación quedara descafeinado. Sabremos mas, pero solo servirá
para mas enfrentamientos.
---HONESTO.- Y por ultimo honesto,
decía entre los objetivos de esta formación que debía ser realista. Nadie mejor que
nosotros conoce y sabe lo que necesitamos y
cuanto se le puede dedicar en conciencia y de verdad, Cada grupo sabe cual debe ser su
punto de partida y nadie mejor que nosotros debe de saber cual es el fin hacia el que
tienden nuestras cofradías, desconoceremos como hacer el camino, pero jamas podremos desconocer la meta, en caso
contrario mejor será que abandonemos nuestra juntas.
Es evidente que no todas las Juntas
requerirán el mismo tipo de formación; por ello habrá de huirse de modelos formativos
unitarios. Así habrá supuestos en los que sea necesario una puesta al día de teología
moral y por el contrario en otros casos se deberá insistir en la formación básica
doctrinal o litúrgica. Y en esa adecuación jugara un papel predominante el Hermano
Mayor, que forma a su Junta, que esta obligado a cuidar a los miembros de su cofradía y
como no el consiliario, director espiritual o secretariado diocesano.
No se trata de abrumar, todo lo
expuesto es difícil realizarlo a la vez. Estas sugerencias, deben de ir acompañadas a mi
modo de ver, de una libertad de elección de temas, formas y temporalizacion. Pero
también con el compromiso y la responsabilidad de que hay que llevarlas a efecto para que
una vez que pasemos por la Junta de Gobierno, aparte de vanagloriarnos de lo hecho, de lo
que tenemos o de lo que hicimos, sigamos sintiendo el compromiso de seguir haciendo, construyendo y comprometiéndonos.
TERCERA CONCLUSION: Es evidente la necesidad de
elaborar y redactar planes de formación que si bien en un principio pueden suponer
esquemas básicos, abordándose con una adecuada metodología pueden ser la base sobre la que se asienten los
futuros planes de formación para dirigentes de Hermandades y Cofradías.
ANALISIS
DE LA SITUACION REAL
Antes
de tratar este aspecto de la ponencia, quiero hacer una breve reflexión,
volviendo la vista atrás dos o casi tres décadas que es el tiempo que yo puedo analizar
y considerando como se encontraban en esos momentos nuestras cofradías y como han evolucionado desde entonces.
Sinceramente creo que existen motivos sobrados para el optimismo, este mismo encuentro es
una prueba palpable de ello, pues hace veinte años era impensable que responsables y
cofrades nos reuniéramos para tratar sobre la formación de sus cofradías.
Pero debemos de ser realistas, a la
exigencia de una formación se va a unir los problemas reales con que nos vamos a
encontrar.
EN
NUESTROS COFRADES
*Lamayoría de las personas entran en la cofradía, por tradición familiar,
por amistad, porque esta de moda, o... con buena voluntad. Pero sin formación suficiente,
sin excesivas ganas de formación y sin excesivos planteamientos de formación.
*Que hay mucho cofrades que lo son
simbólicos, es decir su trato se reduce a la cuota anual o bien su edad y
situación (personas muy mayores, niños muy pequeños, bienhechores, de honor,...) los
hacen ser simbólicos.
*Que falta conocimiento de lo que es
la cofradía, porque sin duda en estos años anteriores por diferentes causas y
situaciones que darían para otra ponencia, se ha perdido el sentido de la misma, quizás
ha habido un excesivo celo o miedo en un planteamiento sincero, buscando mas la cantidad
que la calidad y el aumento de la nómina de los cofrades
por un instinto de supervivencia o
miedo a la desaparición.
*Que durante mucho tiempo, hemos
estado a falta de unas directrices en los
aspectos formativos, (aun bastantes lo están), con ausencia de consiliarios, con
sacerdotes que nos consideraban presas de la
esclerosis, fruto de un momento histórico superado.
*Que por aquello de: déjalos hacer, no sea cosa que sea peor, a
veces se ven o se han visto situaciones anacrónicas, incongruentes o rayanas en el
esperpento que no benefician en absoluto ni a la formación de los cofrades, ni a la
religiosidad popular, ni a las propias cofradías, siendo además en casi todos casos
fruto de la mente de algún responsable de Junta de Gobierno por no decir Hermano Mayor
que confunde, lo que debe de ser la entrega y responsabilidad del cargo que ocupa con una
especie de Insula Barataria.
*Que hemos mediatizado excesivamente
la palabra cofradía al resultado de una procesión en uno o dos días al año, que no hay
que quitarle la transcendencia e importancia que tiene (seria otro tema a desarrollar),
pero hay que evitar que el resultado de esta ahogue, cercene o asfixie la vivencia anual
de las misma.
*Que también es cierto que
posiblemente hemos perdido a personas comprometidas por no haberles sabido
dar unas respuestas a su debido tiempo y que
aunque ahora visten el habito, trabajan en otros campos a lo largo del año, siendo
difícil su recuperación para la cofradía.
*Que tenemos gran cantidad de
jóvenes en nuestras cofradías, pero que
debido al modelo de educación existente en
estos momentos, incluso dentro de los colegios llamados religiosos, le es difícil
interpretar en muchas ocasiones muchos de los
aspectos de las cofradías, y que deberemos ser nosotros si queremos que esto continúe
los que deberemos responsabilizarnos de su educación.
(4)
EN
NUESTRAS JUNTAS DE GOBIERNO
*Que centrando más sobre el tema que
nos ocupa, el acceso a los cargos de las Juntas de Gobierno en la mayoría de las
ocasiones priman todo tipo de intereses sobre los formativos y religiosos, inclusive en
algunos casos este acceso a las juntas raya el estupor o el
asombro.
*Que en muchas ocasiones el acceso a
la Junta de Gobierno es una especie de compromiso adquirido casi por necesidad, y por un
excesivamente corto espacio de tiempo (tradición, familias, antigüedad, tipo de
estatutos...) en donde no hay lugar a plasmar
ni siquiera los planteamientos generales de un plan de formación
*Que en muchas ocasiones, el cambio de Hermano Mayor supone la casi
desaparición del resto de los componentes de la Junta o de los equipos de trabajo
existentes (problemas, rencillas, incompatibilidades personales,...) con lo cual estamos
nuevamente en el principio, vuelta a crear unos equipos
para que en muy poco tiempo desaparezcan, de esta manera desaprovechamos
continuamente a personas y cofrades que muchas veces con tiempo y dedicación serian
personas muy validas para nuestras cofradías.
EN
NUESTROS CONSILIARIOS
*Porque no se aceptan que las
cofradías han de seguir siendo naturalmente distintas, en su estilo, a otras comunidades,
como corresponde a los carismas recibidos y como son de hecho, distintas entre sí otras
asociaciones que, con su estructura independiente y gobierno propio, surgieron por otro
lado de institutos religiosos o de movimientos apostólicos; y distintas por supuesto e
independientes de lo que son los estamentos parroquiales.
*Porque confesando nuestros pecados
que son gordos y no pocos, y de lo mucho que damos que hacer no se dan cuenta que es lo
mismo que ocurre en cualquier otro grupo organizado.
*Porque esa crítica exagerada a
veces con exigencias difíciles de llevar a cabo con los que asisten, en vez de existir un
espíritu más conciliador y animador.
*Porque no se trabaja mas con lo que
se tiene y se habla menos de lo que no se tiene.
*Porque no se tiene en cuenta que el
número de participantes en las actividades de una cofradía en la Semana Santa excede en
algunas parroquias al de feligreses dominicales con la dificultad añadida de
estar dispersados por la ciudad y que ello exigiría dedicar, a esa tarea mucha mas
atención de la que pudiera poner por su parte el mas celoso párroco respecto a sus
feligreses.
Tampoco
quiero dejar en el aire un ambiente excesivamente pesimista, ya he dicho que
planteamientos actuales eran impensables hace algunos años, en algunas cofradías se nota
ya la labor de Hermanos Mayores y Juntas de Gobierno que van asumiendo el tema de la
formación y la Vida Cristiana entre sus cofrades, tenemos algo del camino andado, en unas
cofradías mas, en otras menos, lo que puede ocurrir es que no sepamos, porque no nos han
enseñado a dar a nuestros actos el sentido formativo que ellos encierran.
+ ¿Quién nos ha dicho alguna vez
que un capítulo general es la expresión de que formamos una comunidad viva y que este
debe ser expresión de la misma?
+ ¿Quién nos ha dicho que una
imposición de hábitos debe invitar a una
reflexión personal, a un descubrimiento o redescubrimiento de cada uno, a una llamada de
valores?
+ ¿Quién nos ha dicho que una
procesión debe invitar a la conversión, que eso es lo que realmente significa,
penitencial...?
+ ¿Quién nos ha descubierto que
nuestra presencia en los consejos pastorales (que debería ser obligatoria) de las
parroquias, supone seguir las líneas marcadas por nuestro sínodo diocesano?
+ ¿Quién nos ha dicho que la
participación en cualquiera de nuestras ceremonias religiosas supone poner de manifiesto
nuestra responsabilidad como seglares?
Como podemos observar, la mayoría de
las cofradías disponemos de una serie de medidas para iniciar un programa de formación,
a veces se trata no tanto de modificar y cambiar sino de dar un estilo distinto,
determinado por la decisión consciente e intencionada de la Junta de Gobierno de hacerlos
formativos. No se trata de hacer mas y nuevos ritos
o actos establecidos, sino hacer evidente el espíritu que los justifica, y aquí la
labor de la Junta y consiliarios es fundamental.
Pero
además quien nos ha explicado que las hermandades y cofradías vienen determinadas fundamentalmente por tres aspectos:
UNA FRATERNIDAD (Comunidad
Cristiana), que en una cofradía debe de ser especialmente subrayado.
UN CARÁCTER SEGLAR, nuestros
cofrades deben de estar preparados para constituir
un medio de presencia y participación en la sociedad estén donde estén
Y UN CARÁCTER DEVOCIONAL, porque
estamos constituidos en torno a una devoción especial a los misterios de la Pasión,
Vida, Muerte y Resurrección de Jesucristo
Y se quiera o no se quiera, tras la
renovación del CONCILIO VATICANO II este ultimo pierde
relevancia y por el contrario recuperan transcendencia los dos primeros, siendo de alguna
manera una vuelta a los orígenes de nuestras cofradías.
CUARTA
CONCLUSION: Es necesario afrontar con valentía la
realidad particular de cada cofradía, de cada uno de nuestros cofrades, para emprender
con sinceros afanes de renovación un plan de
trabajo serio y consecuente.
HAY
UN LARGO CAMINO...
Tengo
que reconocer que es más fácil la teoría que la practica, pero creo que el objetivo
queda marcado. Si se siembra hoy se recogerá mañana.
Pienso que no debo acabar esta
ponencia sin apuntar otra idea que evidentemente también podría haber sido tema de la
misma, las Juntas como dinámizadoras de la vida diaria en las cofradías.
Con independencia del aspecto
formativo, en la Juntas de Gobierno se debería adquirir un compromiso firme y serio sobre
aspectos que pueden dinamizar la vida de los cofrades como:
*Brindar un cauce para la asociación
de creyentes.
*Posibilitar la manifestación publica de
la fe.
*Introducir valores morales y religiosos en la cultura de los cofrades.
*Dar cauce a la participación en acciones
caritativas.
*Participar y hacer participar en el
quehacer pastoral de la comunidad en donde este integrada
la cofradía (parroquia, colegios, colectivos...).
*Organizar todo tipo de actividades que
ayuden a los fines propuestos.
*Fortalecer el sentido de mutua ayuda entre
sus miembros.
...
Además deben de estar
permanentemente atentas a cualquier sugerencia o iniciativa que pudiera partir de los
cofrades, teniendo en cuenta además que siempre nos vamos a encontrar situaciones como:
- Cofrades nuevos con ideas nuevas.
- Cofrades nuevos con ideas viejas .
- Cofrades viejos con ideas nuevas .
- Motivaciones de los cofrades para su
asistencia a unos u otro actos.
- Un planteamiento sectorial (no es posible
la atención al conjunto de los cofrades, es necesaria la clasificación por edades, grupos, afinidades, etc.)
Como ya he indicado anteriormente al
comienzo de esta ponencia, la riqueza de una cofradía viene dada por sus cofrades, sin
cofrades la cofradía no será nada, si ellos
están preparados, si ellos participan, si desde las juntas se dan cauces y posibilidades, nuestras asociaciones florecerán como una
autentica comunidad en todos sus aspectos, religiosas, culturales, sociales, recreativas,
formativas, tradicionales....
¿
A DÓNDE NOS CONDUCE TODO ESTO ?
Creo que es evidente por todo lo
comentado hasta la fecha que son precisos dos tipos de actuación. Por un lado la
necesaria implantación de unos programas de
formación, por otro la necesaria supervisión del acceso a las Juntas de Gobierno. En mas
de una ocasión y en foros similares a donde nos encontramos, se ha discutido partiendo de la definición de cofradía si se
debe restringir el acceso a la hora de la inscripción a la cofradía a los que no
presenten al menos una formación cristiana básica. Se han sugerido diferentes soluciones
(cursos, exclusión, posponer alta...) o bien aceptar la realidad cofrade tal y como es
con los diferentes niveles existentes (algo de lo cual he querido tratar en esta
ponencia), e incluso con nuestras propias limitaciones, pero en absoluto debería ser de
esta manera el planteamiento aceptado para los integrantes de una Junta de Gobierno.
(5)
Por otro lado a veces volvemos
demasiado la vista hacia la figura del consiliario como exigiendo una respuesta a nuestras
preocupaciones. Hoy, hay ciertamente escasez de sacerdotes y es verdad que también, a la
hora de buscar a los que aceptan y quieren a las cofradías, la cosa se complica un poco
más. Pero también es verdad por el contrario que no son pocos los seglares cada vez mas comprometidos que procuran una
preparación, o mejor aun, están ya suficientemente acreditados en sus respectivas
cofradías, por su testimonio o por su que hacer diario, (a veces no hay mejor titulación
que esta). Ellos, que ya colaboran, incluso podrían asumir responsabilidades en la parte
formativa de la Cofradía, es decir se podría llegar
a una escuela de formación y no solo para juntas de gobierno con unos
programas en base a:
*Elaboración de planes específicos,
sistemáticos, permanentes. Con determinación de
objetivos,
contenidos, desarrollos, duración, periodicidad,...
*Constitución de un Seminario
permanente de formadores, que habría de gozar de la
correspondiente idoneidad.
*Organizar con carácter periódico
aulas de formación e información.
*Tener en cuenta a los candidatos a
Junta, cuya actividad formativa debe ser entre otras cosas
el pistoletazo de salida del proyecto formativo o plan de formación que quieren llevar
a cabo.
Con todo esto se iría creando la
necesaria infraestructura hasta ahora
prácticamente inexistente que diera respuesta a los planteamientos defendidos en esta
ponencia.
Una supervisión de los candidatos a
Juntas de Gobierno, por parte de los órganos diocesanos correspondientes, al igual que
ocurre con cualquier otro movimiento eclesial, sería un permanente trabajo de campo, es
decir el contacto continuo directo mediante cursos de formación y/o preparación, o en
cualquiera de los programas que se puedan realizar y que acabamos de comentar hace unos
momentos, descubrirían, formas y campos donde actuar, defectos a corregir, situaciones a enderezar...
(6).
QUINTA
CONCLUSION: Partiendo de la absoluta necesidad del responsable diocesano, urge
coordinar las diferentes actuaciones y que este dotado de la suficiente autoridad y
respaldo para poder en su caso actuar contundentemente cuando la situación lo requiera.
A
MODO DE FINAL
Por último no debo dejar de reseñar
que no existen en nuestras diócesis ninguna norma diocesana sobre Hermandades y
Cofradías, lo cual, no estaría de mas sino todo lo contrario, por tanto no hay nada que
exija a los miembros de la Juntas de Gobierno o a los candidatos a serlo la acreditación
de una formación, si ello se llevara algún día a cabo, seria necesario una evaluación
en base a criterios claros y objetivos de los actuales dirigentes.
Hay que tener cuidado a la hora de
sacar conclusiones, no quiero decir que lo más prudente sea medir el grado de formación,
porque en todo caso no revelaría otra cosa que la posesión de un bagaje religioso mas o
menos elevado. Ni pretender como ya he dicho al principio una especie de control de
calidad.
Francamente creo que la formación
cristiana es algo mas serio, mucho más serio
que esto. Para nosotros la formación no puede ser flor de un día o de una Junta de
Gobierno. Requiere que se le alimente constantemente, que se la mime, no podemos concebir
la formación en las cofradías como otra cosa que no sea un continuo procesionar
hacia la perfección.
ULTIMA
CONCLUSION: Es necesaria la elaboración de normas diocesanas por mínimas que sean,
como punto de partida para poder exigir a Responsables
de Cofradías, Hermanos Mayores,
Consiliarios, Cargos Diocesanos, etc. Una formación y una responsabilidad acorde con los
cargos que libremente asumen.
En resumen, que, como tantas y tantas veces
hemos oído, nuestras cofradías no serán otra cosa que aquello que nosotros deseemos que
sean, pues en nuestras manos se encuentra la capacidad de obrar y, en todo caso, el
Señor, como en la parábola de los talentos, nos pedirá cuentas de nuestro que
hacer.
NOTAS
(1)
Ponencia
"Cofradías para el Tercer Milenio"
XI Encuentro Nacional de Cofradías
en Zaragoza.
Luis Antonio Gracia Lagarda.
(2)
Entre los muchos documentos que se
podrían citar además de los ya comentados, indicamos:
v
Fe Cristiana y Religiosidad Popular.
Carta Pastoral del Arzobispo de Sevilla con motivo de la Asamblea Diocesana de Hermandades
y Cofradías(1997)
v
A los Presidentes y Hermanos Mayores de
Cofradías y Hermandades. Obispado de Ciudad Real (1993).
v
Cofradías y Religiosidad Popular.
Secretariado Diocesano para Hermandades y Cofradías del Obispado de Cartagena -Murcia.
v
Curso básico de Formación Cofrade.
Ponencia presentada en el IV Encuentro Regional de Cofradías de Alicante (1997).
v
Entrevista con el Obispo de Cuenca por
la Cadena de Radio Onda Cero en 1995 publicada por la Revista de la Junta Coordinadora de
dicha Ciudad.
(3)
Asimismo en el año 2000 tuvo lugar en
la Rioja un Primer Encuentro de Delegados Diocesanos de Hermandades y Cofradías, y el
Segundo se ha celebrado recientemente en Huelva.
(4)
Comunicación "Urge una
catequización de nuestros jóvenes Cofrades"
III Encuentro Regional de Aragón:
Angel Nápoles Gimeno
R.A.I.P. Cofradía del Señor Atado a
la Columna.
(5)
Las normas diocesanas de la diócesis de Sevilla ya establecen que tanto
los candidatos como los miembros de las Juntas de Gobierno habrán de:
"seguir los programas de formación específicos
organizados por el consejo General de Hermandades y Cofradías".
(6)
Sobre el tema de la Formación, hay dos
Publicaciones que considero cuando menos interesantes.
v
Hermandades y Discernimiento
Evangélico:
Antonio Hiraldo Velasco- Sevilla (1996)
v
Curso Básico de Formación Cofrade. |