|
|
|
| |
| |
V
ENCUENTRO REGIONAL DE COFRADÍAS |
|
| |
|
|
| |
COMUNICACIONES |
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
Las
cofradías en las Comunidades cristianas
del siglo XXI |
|
| |
|
|
| |
Francisco
Farré Bellosta
Hermano
Mayor
Cofradía de Ntra. Sra. de la Piedad - Monzón |
|
| |
|
|
| |
Una vez llegado el siglo XXI
Un tiempo muy importante de encuentro
entre cofradías penitenciales se ha abierto en los últimos años. Son buena muestra de
ellos los Encuentros Nacionales, algunos entre cofradías de la misma advocación, otros
en varias regiones (en concreto en Aragón estamos celebrando el V). Todo ello además de
facilitar el contacto fraterno, la posibilidad de contrastar problemas y orientar
proyectos, va creando nuevas inquietudes y de alguna forma, la posibilidad de ir
elaborando un pensamiento coherente siempre en desarrollo. Pensamiento que debe, poco a
poco, materializarse en nuevas opciones y estilos de vida.
Por ello es conveniente
retomar una y otra vez, lo que se va formulando a lo largo de este camino, para continuar
el proceso.
La religiosidad popular
que representan las cofradías penitenciales es una realidad actual que cumple una misión
en la Iglesia y como tal debe de ser aceptada.
Una
idea que debemos tener muy presente es: la necesidad de evangelizarnos.
Debemos
esforzarnos, de manera decidida, por realizar en nuestras propias asociaciones acciones
evangelizadoras que comprometan más con su fe religiosa a nuestros cofrades y que
manifiesten en una espiritualidad concreta, basada en los misterios que celebramos, y que
abarque todas las esferas de la vida.
Junto
al acercamiento afectivo que nos manifiestan nuestros Obispos necesitamos un
reconocimiento efectivo de nuestras Iglesias Diocesanas que se concrete en unas líneas
básicas de pastoral para nuestro movimiento y en la aceptación de nuestra
representatividad en los órganos diocesanos de pastoral y apostolado seglar.
La
iglesia Diocesana, las cofradías y las Juntas Coordinadoras deben desarrollar una
reflexión seria y prolongada sobre la situación real actual y las líneas que deben
marcar el futuro.
Ha
habido avances importantes en otros campos, pero muy poco en éste.
Hay que constatar que
durante unos años después solamente se han dado tímidos pasos en el seno de algunas de
las cofradías para que este espíritu se fuese haciendo realidad. Intentos que son del
todo muy insuficientes ante la actual realidad del mundo y de la Iglesia.
Parece
por otro lado, que cada día crece más la
inquietud por afirmar el fenómeno de la Semana Santa y de sus Hermandades en sus
dimensiones culturales y religiosas. Buena muestra de ello es por ejemplo la
proliferación de concursos y exaltaciones de instrumentos, la consecución de Fiesta de
Interés Turístico de la Semana Santa de Aragón, la creación del Centro de Estudios
sobre la Semana Santa y a nivel nacional los congresos celebrados en algunas provincias,
en los cuales se abordaban temas históricas y artísticos.
Pero
hay que dedicar un tiempo muy importante para potenciar planes de pastoral evangelizadora
en pro de un movimiento que cada día tiene mayor poder de convocatoria, tanto en las
ciudades como en los pueblos de nuestro entorno autonómico y eclesial. También es cierto
que en este tiempo los organismos diocesanos están potenciando la catequesis de adultos,
están iluminando el compromiso de la iglesia con los pobres, están propiciando la
actualización del apostolado de los seglares y la preparación de planes de formación
para agentes pastorales.
De
todo esto debería de ser difundido, estudiado e informado el hacer de nuestras
cofradías, porque Iglesia Diocesana somos y de sus afanes pastorales y apostólicos
debemos nutrirnos y en ellos participar. Pero creo que por ambas partes hay una falta de
sensibilización para que este estilo de vivir y actuar, que debería ser normal, lo sea
en realidad.
Una propuesta sería
Para poder desempeñar esta importante
función debería crear un Organismo Diocesano que fomentara la pastoral de las cofradías
penitenciales, facilitando la comunión de la Iglesia y la inserción en la pastoral de la
Diócesis, siendo portavoz ante los organismos Diocesanos de las necesidades y propuestas
de estas asociaciones; propiciando una continua reflexión, sobre la realidad de nuestras
Hermandades, encargándose de la formación competente de los dirigentes, facilitando
materiales para la educación de la fe de los cofrades en diversos niveles y para las
celebraciones religiosas, coordinando y formando a los consiliarios...
Con esta propuesta se pretende el posibilitar
con personal entusiasmo, dedicado y competente y con las aplicaciones que en cada
circunstancia sean necesarias, el que los planes catequéticos, litúrgicos,
caritativo-sociales, eclesiales, misioneros, etc., informen el vivir en la fe y el actuar
cristianamente de los miles de creyentes que, en algunas ocasiones no tienen otra
vinculación con Cristo y su Iglesia que es su Cofradía.
Las
Juntas Coordinadoras, están más preocupadas generalmente, por problemas organizativos y
prácticos para cumplir el fin concreto de realizar la Semana Santa con todo lo que lleva
anejo, que de potenciar una auténtica vida eclesial en el movimiento penitencial. No
puede desecharse, en principio, el papel de cauce y de ayuda que éstas Juntas pueden
realizar en este sentido, si sus componentes tienen bien claro que nuestras Hermandades
tienen gran necesidad de adoptar un talante evangelizador.
Algunas sugerencias podrían ser las que brotaran del
conocimiento de la realidad de nuestro movimiento penitencial, como por ejemplo:
-.
Para responsable de
este organismo debería contarse con una persona, sacerdote o seglar, que convencida de la
importancia que tienen en la Iglesia nuestras Cofradías, tuviese al mismo tiempo el
suficiente sentido crítico, eclesial y pastoral para discernir la actualidad concreta y
con dotes creativas para promover un plan pastoral adecuado, en unión con los objetivos
diocesanos.
-.
Sería muy importante
que colaborase con el un equipo asesor permanente, integrado por personas que conociesen
bien la realidad de las cofradías, con una preparación teológica, apostólica o
pastoral. En la designación de este equipo habría que conjugar la representatividad de
las Juntas Coordinadoras, cofradías, ambiente urbano y rural, sacerdotes y seglares, con
los miembros nombrados por sus cualidades y espíritu de colaboración.
-.
Un objetivo primordial tendría que ser la formación tanto de
los dirigentes, como medios específicos, organizados y orientados por el mismo organismo,
como en la preparación de planes y materiales para que cada cofradía, con sus propios
agentes de pastoral, pudiese desarrollar la educación en la fe de sus miembros.
Solamente
desde la escucha de la Palabra se puedes llegar a una evangelización que configure como
adulta la propia fe.
El
organismo diocesano que se propone podría ser promotor, orientador y encauzador de esta
actividad posible y necesaria.
-.
No se puede olvidar,
como objetivo importante, el promocionar la comunión entre las cofradías y de todo este
movimiento con la Iglesia local en donde está verdaderamente presente y actúa la Iglesia
de Cristo, una Santa, católica y apostólica.
-.
No hay que olvidar la
atención, coordinación e incluso formación para esta tarea específica de los
sacerdotes que cumplen el servicio de asesores religiosos de las cofradías. En ocasiones
hay disfunciones en la intelección de esta tarea, tanto por los mismos sacerdotes como
por los cofrades. Por ello es muy importante el discernimiento, la coordinación y la
preparación para esta misión determinada. Es evidente que una más amplia reflexión y
la misma experiencia, si esta propuesta se pusiera en práctica en nuestra Diócesis, se
irían abriendo nuevas perspectivas.
Si somos capaces de
crear este organismo, además de fomentar más la vida cristiana entre nuestros cofrades,
podríamos conseguir también el apoyo más eficaz de nuestros pastores. No olvidemos que
somos nosotros los primeros que debemos llevar este cometido y también insistir en que
los demás lo cumplan.
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
LAS JUNTAS DE GOBIERNO
EN LAS COFRADIAS
CON TALANTE COMUNITARIO” |
|
| |
|
|
| |
Luis
Antonio Gracia Lagarda
Delegado Diocesano para
la Coordinación Pastoral
de las Cofradías de Semana Santa
de
Zaragoza |
|
| |
|
|
| |
En
otro lugar escribí:
Los cuadros dirigentes de nuestras
Cofradías, de simples organizadores de procesiones y otros actos de culto o sociales,
están pasando a ser auténticos animadores comunitarios y han de estar preparados para
ser animadores de la vida de fe. En bastantes casos son, y deben ser, los agentes de
pastoral más cercanos a un gran número de personas: los miembros de nuestras
asociaciones.
Querría, en esta ocasión, explayar
un poco más estas afirmaciones, pues creo que es imprescindible, en el momento presente,
tomar conciencia de la misión que nuestras Juntas de Gobierno tienen en una Iglesia evangelizadora y en unas Cofradías
que, cada día más, deben de convertirse en grupos comunitarios.
Por principio, la Junta de Gobierno
es el órgano ejecutivo que debe desempeñar las labores directivas que marcan los
Estatutos y cumplir los acuerdos del Capítulo General.
FUNCIONES DE LA JUNTA EN UNA COFRADÍA COMUNIDAD
CRISTIANA
Pero en la vida cotidiana de cada
Hermandad la Junta de Gobierno es mucho más. Pienso que en la realidad tiene, por lo
menos las siguientes funciones:
§
Animar (dar alma espíritu-) a la vida
de la Cofradía en el sentido humano y cristiano.
§
Mantener vivo y ayudar a recobrar el
sentido más profundo de la Hermandad que casi siempre está en el espíritu
con que se fundó y que se ha ido enriqueciendo a través de los tiempos con los usos y
costumbres legítimos, aunque también es posible que, en el mismo paso del tiempo, se
ensombrezca con rutinas y desviaciones.
§
Estar atentos al momento presente de la
asociación, de sus hermanos, del sentir de la Iglesia y de las necesidades del mundo,
§
para saber impulsar una estilo de Cofradía adecuado
a cada tiempo.
§
Ser vínculo de unión entre la Cofradía y la pastoral
diocesana. Con una especial atención a la coordinación con las demás cofradías locales
y diocesanas.
§
Propiciar
un equilibrio en las actividades de la
Hermandad entre lo devocional, lo litúrgico, lo educativo, la dimensión
caritativo-social, el talante comunitario ...
§
Administrar, con criterios cristianos y
solidarios, los bienes de la Cofradía. Atendiendo con especial cuidado a los bienes
patrimoniales y culturales de la misma.
De alguna manera la Junta debe
ser la célula de animación de la Cofradía. Lo cual ha de entenderse como un servicio y,
de ninguna manera, como un dominio.
NUESTROS DIRECTIVOS
Esta concepción exigirá unas
características concretas para quienes han de desempeñar los diversos cargos. Me
atrevería a enumerar algunas:
§
Aptitudes para un trabajo en equipo, pues solamente de esa forma se
evitarán los personalismos y se podrá formar un autentico equipo animador.
§
Un conocimiento profundo del
espíritu de la Cofradía para poder ser fieles a la propia
andadura y, si se prefiere, al carisma que esa asociación concreta ofrece a la Iglesia y
al mundo.
§
Un auténtico amor a la propia
Hermandad, pero con el
suficiente espíritu crítico para saber siempre dónde está, que le sobra, que necesita,
que labores son prioritarias, qué proyectos deben realizarse y cuáles no son posibles.
§
Cierta madurez en la fe, ya que solamente desde el
Misterio Pascual de Jesús y la fidelidad al Evangelio se podrá animar una Hermandad
cristiana.
§
Una profunda sintonía con la Iglesia, sintiendo que es un servicio a ella
el que se desarrolla al ocupar un cargo en una Asociación de fieles. Ello exige vivir en
comunión con la comunidad diocesana: situación, necesidades, inquietudes, planes de
pastoral...
§
Un mínimo de tiempo para dedicar a la Hermandad y
los hermanos, sin descuidar tareas familiares y profesionales.
§
Disposición
para una formación continuada.
ESTILO DE VIDA Y DE TRABAJO DE LAS JUNTAS DE
GOBIERNO
Teniendo claras las funciones de la
Junta y las características humano-religiosas de sus componentes, deberemos esforzarnos
en ir perfilando un estilo de vida y de trabajo propio de nuestras Juntas. De ello, sin
duda, dependerá, en gran parte, la forma de ser de la Hermandad.
Precisaré
también aquí algunas características:
§
Ha de ser un equipo, en el que se viva y se trabaje coordinadamente. Es cierto que cada uno suele
tener su propia responsabilidad en función de su cargo, pero es preciso que la
orientación y los criterios se consigan por consenso.
§
Para ello se precisa una actitud
fundamental de diálogo. Donde todos se
escuchan sobre todo esto- y todos opinan. Todas las opiniones son respetables. Entre
todos habrá que descubrir lo que se considera lo mejor, lo más adecuado, lo más
posible.
§
Al no poder quedarse, como hemos visto,
en un mero órgano ejecutivo, sino que ante todo debe de ser el grupo de animación cristiana sus reuniones serán
pobres cuando únicamente se preocupen de la organización. Habrá que encontrar siempre
espacios para la oración (participativa, en
profundidad y no solamente las preces de rigor), la formación permanente (quizás con un temario),
la información eclesial (universal, diocesana,
parroquial, de la vida de las Cofradías de la misma población o de la diócesis), la reflexión sobre la vida de la misma Hermandad
(profundizando en lo que ya ha acontecido incluso cuando ha sido positivo-, en las
necesidades más actuales, en los proyectos e iniciativas)
§
Si realmente queremos ser signo de comunión, para que nuestra Cofradía
tenga un talante comunitario, deberemos buscar entre todos los miembros de la Junta
espacios convenientes para incrementar ese valor: comunicación constante, preocupación
de los unos por los otros, momentos de convivencia informal, pero fraterna, celebraciones
festivas, jornadas de oración o de reflexión amplias.
§
No podemos olvidar que hemos sido
llamados a ofrecer un servicio a nuestros hermanos cofrades y por ello es necesaria una disponibilidad para atenderles constantemente,
incluso de manera individual a cada uno, principalmente cuando nos buscan y cuando sabemos
que nos necesitan aunque no lo hagan. Además de prever cauces oficiales
(días de permanencia en la sede u oficina), hemos de estar dispuestos a otras formas de
encuentro e, incluso, a propiciarlas. De forma especial hemos de estar atentos a
enfermedades y problemas, tanto personales como en la misma cofradía. Y, por supuesto, no
podemos perder aquella hermosa tradición de acompañar a nuestros difuntos.
ANIMADORES DE LA ANIMACIÓN
Sin lugar a
dudas, en la creación de este ambiente hay dos figuras que, de alguna manera, tienen una
labor de gran calado. Son el Hermano Mayor y el Sacerdote que pastoralmente la atiende con
títulos como Consiliario, Capellán, Director Espiritual, etc.
Si todo la Junta
ha de ser animadora de la vida de la Cofradía,
ellos tienen la misión de ser los animadores
de la Junta. Por eso han de primar en su ser y hacer las aptitudes y características que
se han apuntado para todos y ofrecerlas de forma singular a los directivos.
Sociológicamente hablando se constata que de forma muy especial ellos con su forma de
ser, con sus actuaciones o sus inhibiciones, influyen decisivamente en el ambiente,
talante y actuación de la Junta. Y esto, por supuesto, sin necesidad de tener un estilo
presidencialista, directivo o, incluso, absorbente.
Pienso que sería
muy importante definir bien el perfil de estas dos personalidades en cada momento, sobre
todo cuando debe procederse a renovaciones de cargos. Es difícil hacer una plantilla
general, pues varían las situaciones concretas de cada cofradía, el momento, los
proyectos. Pero no puede dejarse todo en la buena voluntad del candidato, ni siquiera en
su amor y entrega a la Hermandad. Deben
tenerse en cuenta las cualidades necesarias para ostentar el cargo en cada momento.
Aunque, por supuesto, siempre tendrán que poseerse en buen grado, por lo menos, las
necesarias para ser miembro de una Junta.
SACERDOTES EN NUESTRAS JUNTAS
El sacerdote (Consiliario, Capellán, etc) tiene
que considerar su labor en la Cofradía como un concreción de su ministerio. No es una
carga, sino un trabajo pastoral. No es un trámite, sino un campo de evangelización y
construcción de la comunidad. No es un presidente de procesiones, sino un animador de
vida cristiana. No es algo que hay que hacer (o que tragar), sino un
apostolado serio en la actualidad eclesial. Pero, como siempre, el discernimiento y la
profecía deberán estar presentes en su actuación como consecuencia de su caridad
pastoral.
Aunque ningún
campo le es exclusivo, deberá prestar especial atención a la animación del espíritu de
oración, a la orientación de la formación cristiana y apostólica de los miembros de la
Junta, a fomentar el sentido eclesial y diocesano y, sobre todo a crear ese estilo
comunitario tantas veces repetido.
En un Encuentro
pasado se afirmó:
Presupuestos en todo Consiliario su
ilusión, su entrega, su capacidad de servicio, etc., tal vez, podríamos concluir,
diciendo que su labor, en resumidas cuentas, consiste en que sepa ser el buen pastor, para dirigir, apacentar y
santificar a los cofrades.
De las iniciativas, del entusiasmo
de los Hermanos Mayores y sus respectivas Juntas, así como de cada uno de los miembros de
la Cofradía, dependerá que las Cofradías cumplan con la finalidad para la que han sido
aprobadas por la Jerarquía eclesiástica. Pero la mayor cuota de responsabilidad,
entiendo que recae en el Consiliario. Casi me atrevo a decir, como final, aunque parezca
que deseo pontificar, que la Cofradías y los cofrades, serán, cristianamente, lo que los
Consiliarios queramos que sean.
Identificándome
bastante con su pensamiento y su intención, valorando la figura y la necesidad de la
implicación del sacerdote en nuestras Hermandades, pensando que su labor pastoral es
importante e imprescindible, deseando que auténticamente sepamos parecernos al Buen
Pastor, opino que es el equipo de gobierno (es más bonito decirlo así)
en comunión quien ostenta toda esa responsabilidad. No me gustaría que hubiese dejación
de compromiso por parte de nadie por atribuir cargas muy determinadas a otros.
L. A. GRACIA LAGARDA, Cofradías penitenciales para el tercer milenio, en
Libro de ponencias, comunicaciones y
debates-coloquio del XI ENCUENTRO NACIONAL
DE COFRADÍAS Y HERMANDADES DE SEMANA SANTA, Zaragoza, septiembre de 1998, pag. 17 (de la
ponencia)
Por ejemplo: hoy casi todas nuestras cofradías organizan unas jornadas o cursillos de
bienvenida o iniciación ¿lo han hecho alguna vez los miembros de la Junta? Podía irse
realizando en las diversas reuniones dedicando un espacio para ello.-
J. Mª. JIMÉNEZ MARQUÉS, La labor del Consiliario en la Cofradía, en II
ENCUENTRO REGIONAL DE COFRADÍAS, Zaragoza, noviembre, 1994, págs. (de su ponencia)
15-16.
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
CÓMO VIVIR MÁS CRISTIANAMENTE LA PASCUA DE RESURRECCIÓN EN EL SIGLO XXI. |
|
| |
|
|
| |
Luis
Montes Albajar
Secretario
Cofradía del Descendimiento
Barbastro |
|
| |
|
|
| |
La
secuencia que se canta o se recita el Domingo de Pascua entre la Epístola y el Evangelio,
es un himno exultante a la Resurrección de Nuestro Redentor y llena de gozo el alma del
creyente. Dice así:
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
A
gloria de la víctima propicia de la Pascua.
Cordero
sin pecado que a las ovejas salva
A
Dios y a los culpables unió con nueva alianza
Lucharon
vida y muerte en singular batalla
Y
muerto el que es Vida, triunfante se levanta.
¿Qué
has visto en el camino María, en la mañana?
A
mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
Los
ángeles testigos, sudarios y mortaja.
¿Resucitó
de veras mi amor y mi esperanza?
Venid
a Galilea, allí el Señor aguarda,
Allí
veréis los suyos la gloria de la Pascua.
Primicia
de los muertos, sabemos por tu gracia
Que
estás resucitado, la muerte en Ti no manda.
Rey
vencedor apiádate de la miseria humana
Y
da a tus fieles parte en la victoria santa.
Amen.
Aleluya
En los sepulcros
de las grandes celebridades que en el mundo han sido, leemos: Aquí están depositados los
restos mortales de... En el sepulcro de Jesús, se lee: Aquí estuvo depositado el Cuerpo
de Jesús. Una variante verbal que trasciende a toda una eternidad.
El peregrino que
visita Tierra Santa, va experimentando en los Lugares Santos: Nazaret, Belén, Cenáculo,
etc., emociones y sentimientos religiosos profundos, pero cuando llega a la Basílica del
Santo Sepulcro, unida a la del Gólgota, estas emociones se intensifican, al introducirse
en la pequeña capilla donde se venera el Sepulcro vacío de Jesús.
Venerando este
santo lugar, la fe del cristiano se acrecienta y sin querer vienen a la memoria, aquellas
palabras: Si Jesús resucitó, nosotros también resucitaremos con Él, y
aquellas otras de San Pablo: Si Jesús no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe;
y el cristiano al salir de la capilla, siente más que nunca renovada su esperanza, de que
ha sido creado para vivir eternamente feliz, al contestar que la muerte ha sido vencida y
que no es otra cosa que el pasaporte a la paz y la dicha eterna.
Para que nos
reafirmemos más en nuestra fe de que también nosotros resucitaremos, Jesús, como Hijo
de Dios y Dios mismo que es, nos mostró en tres ocasiones que es Señor de vivos y
muertos. El evangelista San Mateo y también San Marcos, nos narran la muerte y
resurrección de la hija del jefe de la sinagoga, Jairo. Llegado Jesús a casa de Jairo,
tomando de la mano a la niña muerta, le dice: Levántate, yo te lo mando y al
momento la muchacha de doce años se puso a andar.
El evangelista
S. Lucas nos cuenta la resurrección del hijo de la viuda de Naín: Así vio Jesús llorar
a la madre por su único hijo, movido a compasión, le dice: No llores, y
acercándose a los que lo llevaban a enterrar, dijo al joven difunto: Joven, yo te lo
mando, levántate, y acto seguido se incorporó el difunto y comenzó a hablar. Y Jesús,
lo entregó a su madre.
Y
también el evangelista S. Juan nos habla de la resurrección de Lázaro... Quitaron,
pues, la piedra que cubría el sepulcro y Jesús, levantando los ojos al cielo dijo:
Oh Padre, gracias te doy porque me has oído. Bien es verdad que siempre me oyes,
mas lo he dicho por razón de este pueblo que está a mí alrededor con el fin de que
crean que Tú me has enviado. Dicho esto, gritó con voz potente: Lázaro sal
fuera y al instante el que había muerto salió fuera.
En la
iglesia Ortodoxa Griega, el día de Pascua, cuando los fieles se encuentran por la calle,
para saludarse, el que saluda dice: Jesús ha resucitado, y el que es saludado contesta:
Aleluya, Aleluya.
En la
noche que antecede a la madrugada del Domingo de Pascua, hora en que resucitó Jesús, los
cristianos nos reunimos en el templo para celebrar la Vigilia Pascual, costumbre
antiquísima en la Iglesia Católica que había caído en desuso y que el Concilio
Vaticano II volvió a reanudar. En ella se bendice el Cirio Pascual, el cual se enciende
en un fuego nuevo. Estando el templo a oscuras, se penetra en él y se van encendiendo las
velas de los asistentes, tomado el fuego del Cirio Pascual, a la vez que se canta tres
veces Luz de Cristo respondiendo los fieles Demos gracias a Dios.
Al llegar al altar se encienden todas las luces del templo y un cantor entona el Canto de
la Angélica, en el que se ensalza la victoria de Cristo sobre la muerte y la nueva vida
que el cristiano debe llevar en adelante, al haber muerto con Jesús al hombre viejo y
resucitado al hombre nuevo con Él.
A
continuación se bendice el agua con la que se bautizará a los catecúmenos, aquellos que
recibirán el Bautismo.
En
la iglesia primitiva se bautizaba en esta Vigilia Pascual a los nuevos catecúmenos y se
les revestía una vez bautizados con una túnica blanca que portaban hasta el domingo
siguiente, de ahí el nombre in albis o de las
vestiduras blancas. El bautismo se hacia por inmersión, es decir de cuerpo entero. Se les
introducía en una piscina que tenía tres escalones para entrar, símbolo de los tres
días que Jesús estuvo en el sepulcro. Así también ellos resucitaban con el bautismo a
la nueva vida de cristianos. En la misa que se celebra a continuación, al entonar el
Gloria, se hacen tocar todas las campanas del templo para expresar la alegría de la
resurrección del Señor.
Es una
creencia que los fieles de todas las épocas han tenido, que Jesús resucitado se
apareció a su madre, la Virgen, antes que a María Magdalena y a los apóstoles aunque
los Evangelios no nos lo cuenten.
Precisamente
de esta creencia el pueblo cristiano ha celebrado gozosamente este hecho. En Barbastro,
antes de la guerra del treinta y seis, se celebraba este Encuentro con una procesión que
se llamaba así, la procesión del Encuentro.
Sobre
las seis horas del Domingo de Pascua, salía de la Parroquia de San Francisco una
procesión acompañando a los pasos de la Virgen de la Soledad y de Jesús Resucitado y al
llegar a la Plaza del Mercado se situaban los dos pasos frente a frente. A la Virgen se le
retiraban las vestiduras negras de luto y quedaba vestida de blanco, mientras los fieles
aplaudían y se hacía una suelta de palomas. Al mismo tiempo todas las campanas de la
ciudad tocaban a gloria. Seguidamente se bendecía el agua que los fieles llevaban a sus
casas para rociarlas y así preservarlas de todo mal. Se repartían ramos de laurel a los
asistentes, símbolo de triunfo y se dirigía la procesión a la Catedral para celebrar
solemnemente la Misa Pascual.
Sería
muy provechoso, espiritualmente hablando, que se recuperara esta procesión, hoy que las
cofradías vivimos una época de renovación de las mismas. Parece ser, que centramos
todos nuestros esfuerzos en la procesión del Santo Entierro y una vez terminada ésta, se
acabó la Semana Santa.
Si
nos reunimos para llorar y enterrar al mejor de nuestros amigos, al Amigo por excelencia
¿por qué no nos hemos de reunir para celebrar la alegría de su Resurrección y de
nuestra propia resurrección, la cual Él nos ha ganado con su muerte?
Reconocemos
que estamos inmersos en una vida de estrés y que necesitamos descansar y que la sociedad
de consumo, solapadamente, nos va imponiendo sus normas, no pensando en nuestro bien, sino
más bien en el lucro que se deriva para ella de estas modas que nos impone. ¿Seremos
capaces de sacrificar un poco nuestro egoísmo, por Aquel que no ha dado todo hasta su
vida? Recapacitemos un poco sobre esto y consultemos que nos dice nuestra fe.
Centrándonos
pues en lo que nos atañe, vemos que para dar un contenido más eclesial y vivencial a
nuestra Semana Santa barbastrense y para que no termine con la Procesión del Santo
Entierro el Viernes Santo, hemos de incidir en la Vigilia Pascual y en el Domingo de
Pascua.
La
Vigilia Pascual que suele iniciarse a las once horas de la noche, si se está en casa se
podría asistir y sería una forma de dar más vida a la Comunidad Parroquial. Es un rito
cargado de signos y al entenderlos se comprende mejor el pleno sentido de la Semana Santa,
dado que esta no termina con un entierro sino con una alegre y participativa fiesta.
Para restituir la
Procesión del Encuentro de Pascua y digo de Pascua para diferenciarla de los Encuentros
que se hacen en la procesión de Jesús Nazareno con la Virgen de la Amargura la noche del
Miércoles Santo y la del Cristo de la Agonía con la Dolorosa la mañana del Viernes
Santo, es necesario un paso que represente a Jesús Resucitado, con el sepulcro vacío a
sus pies y los sudarios; si bien estos detalles habría que dejarlos a la inspiración del
artista.
Este
paso podría pertenecer a una cofradía nueva que llevara este título de Jesús
Resucitado, o bien, de todas las cofradías, existentes para así sentirnos todos
identificados en él y ser portado por miembros de todas las cofradías actuales, dado que
ese Domingo de Pascua, están todos los portantes libres.
Para
que la juventud tuviera más ilusión en la Semana Santa, también podría ser portado
este paso por jóvenes de ambos sexos, aprovechando el auge que la Casa de Juventud va
tomando en nuestra ciudad.
El
hábito o túnica de los portantes, sería a mi parecer de color blanco y en el escudo o
anagrama, llevaría el Cordero Pascual que lleva el estandarte de la victoria sobre la
muerte.
Existiendo
en nuestra ciudad, como existe, una Agrupación Ornitológica se la podría invitar a que
llevara a efecto la suelta de palomas en el momento del Encuentro a la vez que cualquier
otra asociación, podría encargarse del reparto de ramos de laurel a los asistentes.
Durante
el trayecto de la procesión a la Catedral, se podrían cantar los cánticos apropiados de
Pascua, por ejemplo: el Resucitó Aleluya o el Cristus Vincit,
etc.
El
paso de la Virgen María, podría ser el de la Soledad, vestida blanco o el que sale de la
Catedral en la noche de Jesús Nazareno. Al la misa Pascual se le deberá dar la
solemnidad que requiere la Catedral.
Tal
vez se podría aducir, por parte de las otras dos Parroquias que esta celebración
restaría fieles a las mismas el día de la
misa Pascual; pero si lo miramos desde una visión comunitaria y desde lo alto ¿Qué más
le da al Señor que nos reunamos en casa de Pedro o de Juan?. Si hoy día la iglesia de Barbastro-Monzón tiende a aunar esfuerzos y voluntades, ¿no
sería esta unión de toda la ciudad una muestra palpable de que queremos llevar a efecto
lo que llamamos interparroquialidad y ¿No es la Santa Iglesia Catedral, la
Casa común de todos por ser la Sede de Nuestro Padre y Pastor, el Obispo?
Sirvan
pues estas consideraciones, expuestas en este modesto trabajo, para que todos nos sintamos
más identificados con lo que debe ser el VIVIR la Semana Santa y dotar a
nuestras Cofradías para que cumplan su verdadera misión para la que fueron instituidas que es lo que el Señor y la Comunidad Eclesial
esperan de ellas.
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
ASPECTOS
CULTURALES DE LA SEMANA SANTA |
|
| |
|
|
| |
Asociación para el Estudio de la Semana Santa |
|
| |
|
|
| |
Las
cofradías, hermandades y congregaciones reúnen en torno
a ellas un grupo de personas muy diferentes. Lo que les une y les motiva a ello estamos
seguros que es motivo de exposición y dialogo en este V Encuentro de Cofradías de Semana
Santa de Aragón, lo que hace innecesario tratarlo en esta comunicación si bien nos
parece necesario, como base de todo lo
posterior, recordar que es la Fe el principal motivo de dichas asociaciones.
Ese grupo de
personas, con orígenes, formación y conocimientos diversos, trabajos diferentes y actividades profesionales también
poco coincidentes, provoca, sin embargo, un enriquecimiento en las asociaciones que les
hace crecer y desarrollarse tanto en la Fe como en otros aspectos colaterales que le acompañan.
Uno de ellos es
sin lugar a duda el aspecto culturalque
la Semana Santa conlleva. Recientemente leíamos en un editorial:
La FE no puede quedarse solamente en una
vivencia interior, es necesario exteriorizarla y hacerla presente en la sociedad en que
vivimos. La evangelización de nuestra época no puede prescindir de los medios que la
expresión cultural pone a nuestro alcance.
A lo
largo de la historia han sido muchas las manifestaciones donde la Semana santa ha tenido
su exteriorización, desde los tradicionales autos sacramentaleslas representaciones
de la pasión, los oficios o los misterios en lugares
cerrados, teatros e iglesias, o en espacios naturales como el de todos conocidos del
pueblo de Alcorisa, por citar a uno de ellos ánimo de excluir y a modo de ejemplo. La
literatura, la pintura y la escultura han servido, igualmente, para manifestar la Fe
cristiana, o el significado de la Semana Santa, inicialmente para sus propios autores y
que luego ante la general aceptación de la obra han pasado a ser patrimonio común de
todos, la escultura de la Piedad de Miguel Ángel, el cuadro del Descendimiento de Rubens,
o las poesías de la Pasión de Lope de Vega (inspiradoras y origen de los llamados Relojes
de la Pasión) son fiel reflejo de lo que estamos diciendo.
Junto
a las artes tradicionales, las llamadas nuevas, como el cine, la fotografía, o los medios modernos
de comunicación vídeo, Internet; así como la música o la gastronomía
donde comidas y bebidas típicas identifican la Semana Santa, sirven igualmente para
recoger, y exponer el sentido de la Semana Santa, creando tradiciones y cultura.
Finalmente,
en este rápido repaso a lo que podíamos referirnos como exteriorización de la fe, y su
carácter cultural, hay que mencionar alas Procesiones de Semana Santa que llevan a la
calle el mensaje de Cristo, constituyendo una auténtica catequesis, sin dejar de ser
obras de arte. Los pasos, los grupos de redoblantes, los atributos, las cruces In
Memorian, así como Guiones y Estandartes, entre otros, componen un desfile penitencial al
servicio de una idea y cada uno son reflejo y exposición de una cultura
peculiar.
Nos dice el
autor La
forma de vivir la Semana Santa, hunde sus raíces en el alma popular, entronca con las más viejas
costumbres y tradiciones poniendo un sello específico en el modo con que
multitud de personas demuestran su religiosidad La cultura y tradición se dan
en la Semana Santa, la de cada localidad, y la de cada Cofradía, por ello su
conocimiento, estudio, difusión y formación, no debe quedar al margen del propio
discurrir de la misma y puede servir a hacer más homogéneo, al ser conscientes de lo que
significa y de su valor, ese grupo de personas que al principio mencionábamos componían
las cofradías.
Es por ello
loable, la tendencia observada en los últimos años de publicaciones impulsadas por las propias hermandades donde se contienen
estudios sobre imágenes de los pasos, significado de los mismos, autores. Así como se
esfuerzan porque las nuevas exteriorizaciones recojan, sin dejar de esta en el s. XXI el
verdadero espíritu de la Semana Santa.
Mas
la cultura, no es patrimonio de unos pocos, la tradición resulta popular, precisamente
por su general aceptación mas que por los que directamente están involucrados en su
conservación. Y por ello esos aspectos culturales no pueden quedarse en el interior de
las cofradías, o incluso en el ámbito local, estaríamos hablando entonces de endogamia.
Partiendo de la idea
anterior, los jóvenes por naturaleza curiosos y deseosos de conocer sus propias
tradiciones, pueden jugar un papel muy importante y para ello hay que darle los cauces
oportunos, no solo en sus propias hermandades o cofradías, sino también en otro tipo de
asociaciones, más generalistas, y donde el trabajo y la investigación sobre los aspectos
culturales de la Semana Santa van a redundaren beneficio, no solo del grupo, sino sobre
todo de la sociedad, que las ha creado y las mantiene a pesar del paso del tiempo.
Aragón, tiene
una Semana Santa cultural, rica, variada, con tradiciones propias solo pendiente de una
mayor difusión, animemos a ello, impulsemos la participación de los jóvenes.
Una de las
ponencias del presente Congreso se ocupa de los órganos directivos de las Cofradías y
desde la Asociación para el estudio de la Semana Santa, les proponemos a las mismas no
dejar de cuidar sus tradiciones, ni sus patrimonios. Cuídenlos, denlos a conocer,
restáurenlos con el máximo cuidado y respeto a su finalidad, aunque esté sin duda el
inconveniente económico pero para ello ya está la imaginación que cada cofradía nos
demuestra en el día a día.
La cultura no
pertenece a esta o aquella cofradía, todas hay que difundir y por ello, desde esta
Asociación, sin querer entrar en ningún tipo de competencia con las cofradías,
Hermandades o Congregaciones, lo que se pretende es realizar estudios, fomentar y difundir
la Semana Santa en sus aspectos culturales y religiosos
, obligándonos para ello a
publicar cada año.
La estructura y
dirección de la Asociación esta pensada
hacia esos fines, por ello se impulsa la
participación de todos los miembros en los diversos cargos de Presidente, Vicepresidente,
Secretario y Tesorero, con rotaciones anuales o bianuales, quedando para la Asamblea
General las decisiones más importantes, así como la aprobación de las actividades a
realizar.
Sobre los
recursos económicos de la Asociación, acudimos a los mismos que los de cualquiera de las
Cofradías que estáis presentes en el Encuentro, cuota asociados, alguna subvención,
venta de nuestras publicaciones y cualquier otro que la imaginación nos permita obtener.
Hasta la fecha,
y en los siete años de existencia, hemos publicado cinco números de los cuadernos de
investigación, estando el sexto previsto para la próxima semana Santa, su denominación es la de TERCEROL en
recuerdo y homenaje a los que nos precedieron
en Aragón portando los Pasos y su significado, por calles, callejucas, avenidas y paseos
de nuestra Autonomía desde los Pirineos hasta el sur de Teruel.
Lógicamente los
trabajos de sus miembros inicialmente suelen tratas de lo más próximo, lo que más
conocen, y por ello a veces van a coincidir con los que se impulsan desde una cofradía;
Echo este que creemos debe entenderse desde el ámbito del estudio como algo normal que
ocurre en la investigación y publicación. Es indudable que cuanto más se difundan
nuestras costumbres, más se publiquen nuestras tradiciones y más se investigue y se
informe sobre las mismas, mejor lograremos la conservación de las mismas.
Por ello,
animamos desde aquí a las diversas secciones culturales que tienen algunas cofradías, o
a los encargados de este aspecto cultural en otras hermandades a caminar
juntos y contribuir igualmente a la finalidad principal de la Semana Santa, la difusión
de su mensaje, hay sitio para todos.
Nuestra
publicación y la propia asociación estarán siempre abierta a los amigos que puedan
aportar conocimientos e investigaciones, o a quienes quieren brindar oportunidad de
hacerlo otros. La difusión de los conocimientos es tarea que redundará a favor de los
que nos siguen y tarea apasionante para los que sienten la Semana Santa.
En un Encuentro
de cofradías, donde se habla de la organización de las Cofradías y se ocupa
destacadamente del papel de los jóvenes en las mismas, la vertiente cultural puede tener
igualmente un sitio.
COLUMNA, Rª nº 49,Septiembre 2001. editorial.
Beltrán Martínez, Antonio, TERCEROL nº 5
Art. 3.de los Estatutos de la Asociación ara el Estudio de la Semana Santa. |
|
| |
|
|
|
|
|
|