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BARBASTRO
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A lo largo de sus más de mil años de existencia
conocida, Barbastro ha sido escenario de episodios históricos que, con un signo u otro,
han ido determinando su carácter abierto y acogedor con el visitante. La ciudad vive como
vibrante encrucijada de caminos, paso del llano a la montaña y de la montaña al llano,
mezcla de culturas árabe, judía y cristiana, mercado oriental del Altoaragón, generosa
receptora de los que la visitan o se instalan en ella.
Entre las primeras estribaciones de los Pirineos
y las vastas llanuras de los Monegros, se extiende la comarca del Somontano. Barbastro, su
capital, hace gala de una situación estratégica que la sitúa en el centro geográfico
de la provincia de Huesca y la convierte en puerta de acceso de los Pirineos. El río Vero
fluye por la ciudad para desembocar en el Cinca que, junto al Alcanadre y al Esera,
delimitan naturalmente la comarca.
La Nacional 240 de Tarragona a San Sebastián
propicia su carácter vertebrador de las comunicaciones en sentido este-oeste. Además, de
la ciudad parten rutas que ascienden a los próximos valles centrales pirenaicos y a
Francia. A estas vías se une una buena red de carreteras comarcales y locales, como el
eje que siguen el cauce del río Vero para penetrar en el espléndido Parque Cultural del
Río Vero al que da nombre y al Parque Natural de la Sierra y los Cañones del Vero.
Barbastro posee una altitud de 341 metros sobre
el nivel del mar. Está enclavada en una zona prepirenaica y su clima es mediterráneo
continental con una temperatura media de 13,8º y una pluviometría de alrededor de 500
mm. Su terreno de cultivo es fértil merced al riego que se efectúa mediante las
numerosas acequias que derivan del río Vero, que atraviesa la población y se encuentra
canalizado en la zona urbana a lo largo de más de un kilómetro.
Como principales cultivos destacan el olivo, al
almendro, los cereales y la vid, que bajo la Denominación de Origen Somontano ha
convertido a nuestro vino en uno de los más brillantes y competitivos de nuestro país.
Ingrediente destacado de la cultura somontanesa, su ancestral presencia en la comarca se
remonta a unos siglos a. C. |
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Por historia, por arte y por cultura, por
naturaleza y entorno geográfico, Barbastro atesora numerosos puntos de interés para el
visitante. De hecho resulta muy recomendable recorrer sin prisas, a pie, la ciudad. De
este modo, no sólo podemos detenernos a admirar las construcciones más emblemáticas,
sino también los edificios más populares y modernos del trazado urbanístico de la
ciudad.
Un paseo por el Conjunto Histórico Artístico de
Barbastro supone unos 40 a 60 minutos, aunque puede prolongarse para conocer con
detenimiento determinados enclaves. En este caso es recomendable consultar previamente los
horarios de visita.
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PLAZA DE ARAGÓN: en el itinerario propuesto, les sugerimos partir
de la Plaza de Aragón, dónde se encuentra la Oficina de Turismo, céntricamente situada.
Desde aquí podemos observar, a la izquierda, unas empinadas escaleras, a través de las
cuales, se accede al Barrio del Entremuro. Éste es el más antiguo de la ciudad, con una
originaria traza árabe que fácilmente se reconoce por la estrechez y pendiente de sus
calles.
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PLAZA DE LA CANDELERA: El corazón de este barrio, y primitivo
centro de toda la ciudad, es la Plaza de la Candelera. Su nombre proviene de la fecha de
la feria para cuya celebración concedió privilegio el rey Pedro IV el Ceremonioso. Se
trataba de un mercado de 15 días de duración, en el que se ofrecía protección real a
mercaderes y visitantes. Esta plaza fue además el espacio físico en el que se celebraron
los esponsales de Doña Petronila con el conde Ramón Berenguer.
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A través de la estrecha y oscura CALLE DE LOS HORNOS, dónde se
encontraban los más afamados hornos de leña para la fabricación artesanal del pan,
accedemos a la Plaza de Palacio, dónde se ubica el espectacular conjunto catedralicio
compuesto por la Catedral y su Torre, el Palacio Episcopal, el Museo Diocesano y el
Jardín Arqueológico.
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CATEDRAL : Dedicada a la Asunción, constituye el monumento más
emblemático de la ciudad. Levantándose sobre la mezquita aljama, su construcción se
inició en 1517, para concluirse dieciséis años después bajo dirección del arquitecto
Juan de Segura. Se trata de un templo de inspiración gótica y desarrollo renacentista,
con tres naves de igual altura, sin cúpula ni crucero. Las bóvedas de crucería se
sostienen en seis columnas de unos quince metros de altura. El retablo mayor posee un
espectacular basamento de alabastro, obra de Damián Forment y Juan de Liceire.
Al barroco pertenecen la mayoría de las
capillas, construidas en los siglos XVII y XVIII. A este mismo estilo pertenecían los
retablos perdidos durante la Guerra Civil, excepto el de San Victorián (siglos XV y
XVIII), el de San Ramón y el de San Pedro (siglo XVII)
LA TORRE : La silueta de la Torre de la
Catedral es uno de los elementos identificativos de la ciudad. Se trata de un elemento
exento, en la cabecera del templo, con planta hexagonal y alzado en piedra sillar. Parece
que la primitiva torre fue alminar de la mezquita. Los muros exteriores del s. XVII, que
ocultan la originaria del s. XIV, se articulan en tres cuerpos con remate en chapitel.
PALACIO EPISCOPAL : A pocos metros, el
Palacio Episcopal sigue la línea aragonesa de otros edificios de la ciudad. Su
construcción data del siglo XVI, con una ampliación posterior en el siglo XVII. Su
fachada se divide en tres franjas, con galería de arcos, remate con un gran alero y dos
balcones mirador.
MUSEO DIOCESANO : Entre el Palacio
Episcopal y la Catedral se reparte el patrimonio del Museo Diocesano, inaugurado en 1978.
Las obras que reúne proceden, en su mayor parte, de pueblos abandonados o en vías de
abandono o de lugares en los que la conservación resulta especialmente problemática. Se
trata de piezas muy diversas con la común pertenencia al arte religioso y estructuradas
en tres salas de escultura y pintura, de orfebrería y tejidos y la más reducida del
Palacio Episcopal, dónde se conservan el Pantócrator de Villamana, tapices flamencos y
dos tablas góticas.
JARDÍN ARQUEOLOGICO : Dentro del
conjunto, destaca el Jardín Arqueológico. Al conocerse que hasta mediados del s. XVIII
existió un cementerio y una cripta construidas en este mismo siglo por el obispo Abad y
Lasierra, se promovió la investigación arqueológica. Las excavaciones sacaron a la luz
estructuras arqueológicas que podían pertenecer a la antigua mezquita aljama y de la
anterior iglesia, así como algunas dependencias que hasta el siglo XVI estaban vinculadas
a la Catedral, como el claustro gótico, dependencias medievales, abadía y estancias
capitulares.
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A pocos pasos del conjunto catedralicio, se encuentra la PLAZA DE
LA CONSTITUCIÓN, perfectamente delimitada por tres edificios institucionales
emblemáticos para la ciudad. El primero es la Casa de las Hermanitas de los Desamparados,
reproducción del estilo aragonés. Se trata de la primera casa de la congregación
fundada el 27 de enero de 1873 por el sacerdote e historiador Saturnino López Novoa y la
religiosa catalana Santa Teresa de Jesús Jornet.
Al fondo de la Plaza, en el centro, se halla la
Casa Consistorial, sede del AYUNTAMIENTO de la ciudad remozada y restaurada en los años
cincuenta. Su pequeño alero, su orden de ventanales abiertos en el piso superior y el
balcón de forja en la parte noble hablan de su manifiesto estilo aragonés. El edifico
primitivo, sobre el que se levanta el actual, lo edificó el maestro de obras de Fernando
el Católico, el alarife moro zaragozano Farag de Gali.
La joya más valiosa de la Casa Consistorial es
el archivo histórico, con una amplísima documentación agrupada en 1.077 legajos. El
más antiguo, un privilegio del rey Alfonso I que confirma el fuero de Barbastro, data del
siglo XII.
Cierra la plaza el colegio de los Escolapios, el
primero de la orden calasancia fundada en España. La iglesia, construida a finales del
siglo XVIII en estilo barroco clasicista, presenta planta jesuítica y se caracteriza por
la sencillez y elegancia en sus líneas y en su decoración. En su interior, destacan el
Cristo crucificado de Bretón y la pintura de las bóvedas, del barbastrense Francisco
Zueras.
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Continuando el recorrido por la calle Argensola, inmediatamente
encontraremos, a la izquierda, la sede de la UNIVERSIDAD NACIONAL A DISTANCIA, de estilo
aragonés. Calle abajo, a nuestra derecha, nos adentramos en la Plaza Mayor, donde se
ubica el mercado diario de verdura, fruta y hortalizas.
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PLAZA DEL MERCADO: Destacan sus soportales de diferentes épocas y
la capilla de Santa Ana, erigida sobre una posible sinagoga medieval. En esta plaza
descubrimos el Centro Cultural Entrearcos, levantada en los sesenta sobre el solar de la
casa natal del Beato Josemaría Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei.
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PALACIO DE LOS ARGENSOLA: Situado en la misma calle se trata de
una casa solariega de los siglos XVI y XVII, y que destaca por su galería de arcos
coronada por un gran alero volado de madera ricamente labrada. En el palacio original
nacieron los célebres poetas Lupercio Leonardo y Bartolomé Argensola, y el General
Ricardos y Carrillo de Albornoz.
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SAN FRANCISCO: La calle Argensola muere en la Plaza de la
Diputación, desde donde se contempla, al otro lado del río, la iglesia de San Francisco,
perteneciente al gótico tardío y reformada en el S. XVI. Tiene una sola nave, con
bóveda de crucería y capillas entre los contrafuertes. Formaba parte del convento
franciscano cuyo claustro es, en la actualidad, la Plaza de San Antonio. La Torre se
construyó en el S. XVII, aunque sus últimos cuerpos fueron reedificados a mediados del
siglo XIX, manteniendo cierta similitud con el original.
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Al otro extremo de esta plaza, tomamos la calle General Ricardos,
para llegar a las calles Romero y San Ramón, donde la actividad comercial se realiza en
un marco de edificios modernistas, historicistas, eclécticos o racionalistas. Sin dejar
nuestro camino, accedemos al Paseo del Coso, céntrico punto de referencia de la ciudad.
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