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Ante todo,
¡Bienvenido a la Cofradía de
Nuestra Señora de la Merced!
El ser
hermano de una Cofradía, no es tocar un
instrumento, ni tampoco es vestir de una
determinada forma. El ser cofrade implica
sentimiento, implica colaboración, implica
responsabilidad, pero sobre todo implica
vivir durante todo un año como Cristo nos
enseñó. Cuando nos vestimos nuestros
hábitos y salimos en una Procesión es sólo
por una razón: acompañar a Cristo en su
agonía y a nuestra Madre en su Dolor.
Y con ese
punto de partida, nos viene acompañando en
la Cofradía todo lo demás. Viene la
hermandad, que significa el ayudarnos los
unos a lo otros, dentro y fuera de la
Cofradía, haciendo un esfuerzo para que esa
convivencia sea verdadera y prolífica. Una
hermandad basada en la vida en comunidad
cristiana.
Y esa
hermandad necesariamente tiene que venir con
la convivencia, con la participación de
TODOS en los actos de la Cofradía, y con
nuestra colaboración en todo lo que esté en
nuestra mano para que esa hermandad sea no
sólo de nombre, sino también sea un hermoso
hecho.
Luego vendrán
los sentimientos que se agolparán en vuestro
corazón y memoria de por vida, el
sentimiento de acompañar a Cristo en su
Prendimiento en el Huerto de los Olivos
junto con tus hermanos, el sentimiento y la
imagen imborrable de ver a el beso de Judas
a Jesús pasar a tu lado en la Procesión.
También
vivirás momentos de hermandad con el resto
de tus cofrades, en Misas, actos, ensayos,
cenas, etc., en donde sentirás lo que
significa pertenecer a una Cofradía.
¡Bienvenido
cofrade de Nuestra Señora de la Merced! |