Semana Santa 2013

Presentacion

Alfonso Milián Sorribas

Obispo de la Diócesis Barbastro-Monzón

La celebración de la Semana Santa, en este Año de la Fe, tiene un significado especial. Jesucristo es el centro de la Semana Santa y la persona central de nuestra fe. Todas las Hermandades, incluidas las que están bajo la advocación de la Santísima Virgen, se centran y dirigen a Jesucristo.
Somos cristianos, justamente, cuando ponemos a Cristo en el centro de nuestra vida, cuando reconocemos que todo nace de su fuente y que todo tiende a Él como a su fin. Así como las nubes nacen de los océanos y el agua que contienen termina de nuevo en el mar después de fecundar la tierra, así también debe ocurrir con nuestra vida y quehacer cofrade: nace de nuestra adhesión a Cristo y termina en Él después de haber fecundado, con nuestro testimonio, la tierra en la que vivimos.
La Semana Santa está marcada por los momentos más significativos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, desde la procesión de su entrada en Jerusalén hasta la del encuentro glorioso del Resucitado con su bendita Madre, cuando se desprende del negro manto de la Soledad para lucir otro luminoso, de gloria y alegría.
Tanto las celebraciones litúrgicas como las procesiones, vividas con intensidad religiosa, nos hacen sentir “algo”, algo especial. Me confesaba un cofrade: “Cada vez que miro a la imagen del Cristo de la Hermandad siento algo por dentro… Lo miro, y no puedo dejar de mirarlo sin que se me conmueva todo…”.
Estas vivencias no deben quedarse en esos momentos tan gratificantes. Es bueno cultivarlas y encauzarlas para que la emoción se transforme en fe, y la fe en vida cristiana dentro de la comunidad parroquial. La verdadera fe nos lleva a seguir a Jesús, a compartir la vivencia religiosa con otros hermanos y a comprometernos para mejorar este mundo.
En estos momentos de tantas necesidades, muchos hermanos esperan de nosotros gestos que les ayuden a vivir su cruda realidad. Esperan que verdaderamente seamos cofrades, es decir, hermanos con ellos.
Una vez más quiero agradecer a la Junta Coordinadora de Cofradías de la Semana Santa de Barbastro, a todas y cada una de las Cofradías, y a todos los que colaboráis con ellas, el que nos ayudéis a vivir como cristianos estos días tan especiales, en los que resurgen el sentido trascendente de la vida y los sentimientos de gratitud al infinito amor que Dios nos tiene, junto con la llamada a
compartir la fe en la comunidad cristiana y a comprometernos con las necesidades de la realidad social que nos rodea.
A todos os deseo una Semana Santa vivida con fe intensa y esperanzada.

Saluda

Antonio Cosculluela Bergua

Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Barbastro

Hace ya unas semanas que, desde diversos puntos de nuestra ciudad, podemos oír los ecos de los tambores de las cofradías penitenciales que ensayan sus actuaciones de Semana Santa. Ésa es, sin duda, la primera señal de que esta Fiesta de Interés Turístico Regional
está llamando a nuestra puerta.
La siguiente muestra de ello llega de la mano de la Junta Coordinadora de Cofradías de Semana Santa, responsable de este completo programa de actos que están a punto de descubrir y que incluye actividades previas a la propia celebración de la Semana Santa, con eventos como el tradicional concierto o el acto de exaltación del tambor.
No son fáciles los tiempos que nos toca vivir. Las instituciones públicas, las empresas, las asociaciones y las familias tenemos que lidiar, con los cada vez más exiguos recursos de los que disponemos, con un creciente número de dificultades. Desde el Ayuntamiento de Barbastro hemos apoyado siempre la Semana Santa ya que consideramos que es uno de los mejores escaparates turísticos de los que goza
la ciudad.Y nuestra voluntad es seguir haciéndolo con el fin de que esta fiesta pueda seguir brillando con el mismo esplendor.
Antonio Cosculluela Bergua Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Barbastro Me van a permitir que este año dedique unas líneas a la Hermandad del Santo Cristo de la Agonía y Nuestra Madre Dolorosa, que hace unos meses organizó en nuestra ciudad el X Encuentro Nacional de Hermandades y Cofradías Escolapias. Una cita que nos permitió disfrutar, en pleno mes de noviembre, de eventos propios de la Semana Santa como el acto de exaltación del tambor, en el que participaron una decena de cofradías de todo el país.
Desearía concluir agradeciendo a la Junta Coordinadora de Cofradías de Semana Santa su esfuerzo y tesón en la organización de los actos de esta fiesta e invitando a los barbastrenses y visitantes a que disfruten de nuestra Semana Santa, una de las más reconocidas, participativas y vistosas de cuantas se celebran en Aragón.

 

Saluda

Jesús Gracia Salamero

Presidente de la Junta Coordinadora de Cofradías de Barbastro

l paso de las hojas del calendario nos conduce pausadamente hacia la celebración de la Semana Santa. La actividad de las cofradías, que se viene desarrollando con relativa tranquilidad durante el año, adquiere ahora un ritmo dinámico, acelerado, y el corazón de los cofrades late de forma especial y con mayor intensidad.
De nuevo nos encontramos a través de las páginas de nuestra revista, como cada año, disponiéndonos a celebrar la Semana Santa.Y digo de nuevo, porque éste que vamos a vivir, es un tiempo nuevo, que nos transmite un mensaje nuevo, que vivimos y escuchamos cada Semana Santa, pero que siempre nos suena a nuevo y renueva nuestro corazón.
Caminamos hacia la Pascua, pero no caminamos solos. Caminamos junto a Jesús caminando junto a nuestros hermanos y recordando sus palabras: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40).
Sobre todo en estos tiempos difíciles que nos toca vivir, los cofrades tenemos que compartir con los que lo están pasando mal, con los que necesitan ayuda; aunque para todos son momentos complicados, hagamos el camino juntos y seamos así auténticos cofrades.
Estamos celebrando el Año de la Fe, vivamos por tanto con verdadera Fe y esperanza la Semana Santa, poniendo en práctica de verdad el mensaje que queremos transmitir, con nuestro compromiso personal, con nuestra actitud, que resuenen en nuestro interior las palabras del apóstol Santiago:
“Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta” (St 2,17).
Queridos cofrades, os invito a participar con interés en los actos que componen el programa que entre todos hemos preparado, tanto generales como particulares.
Un saludo para todos y especialmente para los jóvenes que se incorporan o que ya pertenecen a nuestras cofradías, os animo a confirmar vuestro compromiso de cofrades con la implicación en el hacer diario de la cofradía.
Que en estos días sepamos ser acogedores con los que nos visitan y fraternales con los que tenemos a nuestro lado.

Saluda

P. Manuel Rodríguez Espejo, Sch. P.

Consiliario de la Cofradía de Nuestra Señora de la Merced

Mi saludo quiero enmarcarlo en el AÑO DE LA FE con su eslogan Reaviva el don de la fe.
Soy andaluz y desde que tengo uso de razón he participado en el mundo de las Cofradías. Posteriormente mi condición de sacerdote y religioso me ha hecho ser “crítico” con algunas de las cosas que se ven en las Cofradías y los cofrades.
Os invito a vivir vuestra pertenencia cofradiera –queridos hermanos y hermanas– como un auténtico compromiso, que dura todo el año y toda la vida. De ninguna manera sólo unos meses o una semana al año.
Y jamás como un favor o servicio que le hacéis al Señor, sino como un reclamo anual que Él os hace para enamoraros de su Amor. ¡Cada Semana Santa puede (y debe ser) un crecimiento en la respuesta generosa al mucho amor que a lo largo del año experimentamos por parte de Dios! ¿Y qué comprendería este “crecimiento”? en primer lugar, un reconocimiento mayor de nuestra fragilidad, e incluso maldad; no caigáis en eso tan habitual: nadie quiere acusarse a sí mismo, y echa la culpa a otros.
En segundo lugar, luchar, valiente y constantemente, contra los pecados de “pensamiento”, es decir, del corazón. Ahí están nuestros enemigos, no tanto en las otras personas.
Y en tercer lugar –para no alargarme– caer en la cuenta de los “pecados de omisión”, esas cosas buenas que podemos (debemos) hacer y no hacemos.
Recordad que el Cristo y la Virgen que vais a pasear por las calles de Barbastro pasaron por el mundo haciendo el bien, para que vosotros y yo les imitemos, no tanto para que los paseemos, piropeemos y nos sintamos orgullosos de ellos.


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