En la mañana de Pascua dos procesiones, una con la imagen de la Virgen de la Soledad, otra con la de Cristo resucitado, se encuentran para significar que María fue la primera que participó, y plenamente, del misterio de la Resurrección del Hijo, misterio que es vivido con alegría y  gozo por cofrades y participantes que llenan la plaza del Mercado.

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